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Jordi Boldó presenta La Mirada Errante en Nuun Espacio de Arte
Oaxaca, Oax. 10 de mayo de 2013 (Quadratín).- ¿Qué opinan del documental, qué les pareció? Díganme algo
pide Martha Rodríguez buscando los rostros de quienes asistieron a la proyección del cortometraje documental No hay dolor ajeno, sobre una niña de once años masacrada por guerrilleros en las montañas del Cauca, Colombia.
Los asistentes reunidos en la Biblioteca Henestrosa, donde se llevó a cabo la charla sobre la obra de la documentalista Martha Rodríguez dentro de las actividades de la gira Ambulante, callan. La mujer de casi 80 años, más de 40 dedicados al cine documental sobre la violencia en Colombia, calla también.
No sé qué pasa en México, pero en Colombia cuando he presentado este trabajo mucha gente termina llorando, expresa sosteniendo ambas manos sobre su bastón. A mí este documental me hizo llorar seis meses, dice sorprendida.
No hay dolor ajeno, un corto de 20 minutos, es el testimonio grabado por los propios indígenas de la muerte de una niña alcanzada por una bomba en la puerta de su casa. Las esquirlas le destrozaron las piernas. Los de la morgue la levantan, la envuelven en un plástico y se la llevan dejando una madre desconsolada y un padre que pese de haber librado la muerte, a costa de la de su hija, por denunciar las masacres en la montaña, continúa en la misma postura.
Martha Rodríguez presentó en la reciente gira documental Ambulante en Oaxaca dos trabajos: Chircales y Campesinos, así como el corto No hay dolor ajeno, trabajos realizados conjuntamente con Fernando Restrepo. Y aunque en Colombia es mal vista y ha sufrido atentados, encarcelamientos y el allanamiento de su casa por dar a conocer la cara oculta del país suramericano, al del horror provocado por la guerrilla, los paramilitares y el narcotráfico, dice que no tienen ninguna intención de retirarse.
-¿Cómo se siente tras 40 años de documentar el dolor de los pueblos indígenas de Colombia?
-Yo los considero mis hermanos. He compartido sus lágrimas, su dolor, su duelo, y por eso digo No hay dolor ajeno. Porque eso de perder un hijo tan violentamente es muy duro. A esa niña la fulminaron con un explosivo, las esquirlas les destrozaron las piernas y se desangró en la puerta de su casa. Era horriblemente duro y doloroso ver cómo vienen los de la morgue la envuelven en un plástico y se la llevan. No mostré esas imágenes. Fernando, el editor, que tiene dos hijitos, no aguantó esas imágenes y las sacamos. Yo tenía tres hijos y perdí una, por una enfermedad muy cruel, pero igual es un dolor muy grande.
-¿Cómo toman en Colombia sus documentales?
-En Colombia no me pueden ver porque dicen que soy una señora que da mala imagen al país y los del cine me rechazan en los festivales como el de Cartagena. Yo tengo más amigos y reconocimiento en México que en mi país.
-¿Hasta cuándo seguirá en esto?
-Sueño con que un día en Colombia no se maten entre hermanos, respeten la vida, se acabe la guerra. Nos venimos matando entre hermanos desde hace 50 años. No nos invadió una potencia extranjera. Nosotros mismos nos estamos matando.
-¿Ve alguna posible solución?
-Hay unos diálogos en Cuba con señores de la guerrilla; el presidente Juan Manuel Santos busca acabar con la guerrilla, quiere que respiremos un poquito. Pero se acaba la guerrilla y todavía nos queda el narcotráfico, las águilas negras, los rastrojos
somos un país que tocó fondo. En un momento nos cayeron todas las plagas: el narcotráfico, el paramilitarismo, la guerrilla; hay miles de víctimas.
-¿Por qué decidió dedicarse a esto?
-Yo conocí a un sacerdote que fue mi guía, Camilo Torres, que me enseñó el amor eficaz. El amor eficaz es que mi prójimo quiere ayuda, quiere memoria, presencia, y es lo que he hecho hasta el presente.
-¿Y cómo le hacía con los hijos cuando estaban chiquitos?
-Mi mamá, una hermana monja y toda la familia que es muy grande me cuidaba a los chinos y yo me podía ir
-Y su esposo ¿Qué le decía de su trabajo?
-Mi esposo falleció hace 25 años, me lo fallecieron en el partido comunista. El hacía las películas conmigo. Cuando él murió luché con mis hijos para salir adelante. De pronto llegó un joven de 24 años que quería aprender conmigo y es Fernando Restrepo, con quien trabajo actualmente.
-Y sus hijos ¿Qué le dicen? ¿Ellos a qué se dedican?
-Mi hijo Lucas hace cine pero con grupos negros, y como no le gusta la violencia es musicólogo. Hace discos y películas con grandes músicos negros. Lucas vive conmigo. Y mi hija es violinista; vive arriba de Nueva York.
-¿Cómo sortea los peligros de su trabajo?
-Cuando salgo a territorios de guerra mis hijos me dicen: ¡Ay mamá cuídese! Pero a mí me protegen los indígenas. Ellos tienen las guardias indígenas que usan bastones de mando, nunca armas, y siempre me acompañan. Me quieren mucho. Un día, cuando filmábamos Chircales me hicieron un atentado de bala y me metieron a la cárcel una semana por hacer unas fotos de unos hippies que los estaba golpeando la policía. Y luego me allanaron mi casa varias veces unos policías.
-¿La han lastimado?
-No. Personalmente he tenido mucha angustia. Cuando se llevaron a Fernando los policías hasta me enfermé de angustia porque dije ¿cómo le digo a su mamá? Él tiene madre y hermanos. Esa vez me dio una gran depresión. Estábamos filmando en Urabá, en 2005 o 2006.
-Usted preguntaba a los espectadores de No hay dolor ajeno ¿qué les pareció? Nadie dijo nada
– En Colombia cuando pasamos el documental mucha gente termina llorando. ¿Y aquí qué pasó?
-¿Será que ya nos acostumbramos a las escenas de violencia?
-¿Será? Yo veo en televisión lo que pasa aquí y ustedes en México ven cosas muy macabras. Esa gente que mataron en la frontera, los que cuelgan en los puentes, a mí lo que me dolió fue lo de las mujeres periodistas y las mujeres de Juárez. Ustedes ven como más cotidiana la violencia. A lo mejor esto no los hace llorar por eso.
-¿Usted lloró cuando realizó el documental?
-Esta película me hizo llorar como seis meses porque yo veía lo que no mostramos. El hijo mío me decía: usted se va a enfermar, no se meta más en eso. Y Fernando me trajo un médico indígena que me hizo unos rezos para que no me pasara nada malo.
-¿Cómo se mantiene alegre, entera?
-Bueno, ya ando un poquitico coja, ja ja ja. Creo que es por el amor a mi país. Yo amo esa tierra donde he visto tanto dolor y esa maravilla de mujeres indígenas que resisten; las desplazadas, las negras que se quedaron sin marido, sin hogar, y que siguen pelando
es que hay tanta belleza en el pueblo colombiano.
-¿Y anda viajando como si nada por los pueblos de la montaña?
-Yo vivo en Bogotá pero me la paso andando por los territorios, en la Cauca. Tengo un campero viejísimo que lo maneja Fernando.
-¿Cuándo se piensa retirar?
-Cuando mi dios me llame. A veces Fernando tiene que llevarme cargando pero ahí estoy.
-¿Guarda algún resentimiento o rencor?
-Contra los políticos corruptos, tan corruptos que no hay dolor ajeno para ellos.
-¿Qué opina del ex presidente Álvaro Uribe?
-Todo el mundo lo sabe, el llegó a la presidencia por los paramilitares.
-¿Y del actual presidente Juan Manuel Santos?
-Santos es otra cosa, es el dueño del mejor periódico de Colombia, El Tiempo. Viene de una familia de políticos con mucho poder. Él sueña que Colombia al fin respire. Es un tipo muy hábil, muy inteligente; está moviendo las fichas para que la guerrilla entienda que ya no tiene razón de ser.
-¿Se ha acercado algún político de su país a usted?
-Para nada.
-¿Y los intelectuales?
-A la escritora Laura Restrepo la conozco. ¿Vive en México no? Pero tengo más amigos de la iglesia, curas de izquierda que trabajan en los territorios indígenas. También tengo amigos en las universidades.
-¿De Gabriel García Márquez, qué opina?
-García Márquez es insoportable, con el perdón de todos, porque ni saluda. Él es un Dios que nunca se va a un barrio obrero a mirar qué pasa allá. Llega a Cartagena a la mansión que se mando a construir y que no habita. Él es un Dios.
-¿Y de Juanes?
-Lo quiero con el ama, lo adoro. Él tiene una lucha para que no pongan minas. Tiene una fundación para ayudar a los niños que quedaron inválidos por las minas. ¿Usté sabe que Colombia es el país con más minas antipersonales quiebra-patas? Juanes es un ser maravilloso y lo quiero y admiro con todo el corazón.
-¿Y de Shakira?
-Es una niña muy talentosa, tiene una voz privilegiada. Qué bonito si nos dan cultura, música, en vez de muerte. Y bueno, que siga pa lante.
Tras su participación en Ambulante en Oaxaca Martha Rodríguez partió a la Ciudad de México para impartir unos talleres a la UNAM y regresará a Colombia donde le aguarda un nuevo proyecto: La Sinfónica de los Andes, un documental sobre los niños sobrevivientes de la violencia que fueron al conservatorio y se han dado a la tarea de componer e interpretar temas en memoria de los niños de las montañas del Cauca que fueron asesinados.
Casi no puedo caminar pero voy para allá, a los Andes. Ja ja ja, concluye.