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TCL-aranceles con narco: CSP la toma o la derrama
Oaxaca, Oax. 10 de julio de 2013 (Quadratín).- En la tarde-noche del lunes pasado, el ingeniero Netzahualcóyotl Salvatierra, Secretario de SINFRA, fue retenido por varias horas por dirigentes y miembros de la Cámara de la Industria de la Construcción de Oaxaca, en las oficinas de esta Cámara.
El motivo de la irritación que tienen los contratistas locales es que el 90% del presupuesto para obra del gobierno de Oaxaca se lo dan a empresas constructoras que fundamentalmente tienen sus oficinas en la ciudad de México. El presupuesto para obras de infraestructura del año 2012 sobrepasó los dos mil millones de pesos, es decir, los contratistas locales no alcanzan ni los 150 millones de pesos y para su desgracia, tardan meses en pagarles.
El renglón de obras de infraestructura sirve de ejemplo para evidenciar, con toda contundencia, la forma en que están haciendo negocio unos cuantos, encabezados por el operador estrella del gobierno de Oaxaca, el Coco Castillo.
El problema no radica solamente en que se beneficie a empresas de fuera, sino en el incumplimiento más elemental de la normatividad que se tiene que seguir para las obras, ya sea para adjudicar directamente o a través de la licitación pública. Lo más grave es que el Coco Castillo llega a acuerdos con las empresas favorecidas por él para ponerle sobreprecio a cada uno de los conceptos de las mismas, lo que trae como consecuencia que la mayor parte de las obras cuesten el doble de lo que realmente deberían costar.
Se pueden poner múltiples ejemplos. Por ahora solo mencionaremos dos obras muy visibles en la ciudad de Oaxaca: el famoso paso a desnivel, que no tiene para cuando terminarse y que ya rebasó al doble, por lo menos, el precio original que se tenía presupuestado. La otra obra es el Polideportivo, que se encuentra en el campo Venustiano Carranza, cuyo precio original no rebasaba los 140 millones de pesos y hoy llevan cerca de 350 millones de pesos.
Resulta paradójico e incongruente que el gobierno anterior, tan cuestionando en el manejo de los recursos públicos, del 100% de su presupuesto, que era menos de la mitad de lo que hoy se maneja, repartiera entre los contratistas locales más del 70% del mismo – aceptando los propios contratistas que se benefició a amigos o incondicionales- pero finalmente todos tenían obra en Oaxaca.
Quienes esperaban transparencia en el manejo de los recursos públicos de la actual administración, ven con incredulidad y con coraje la forma tan burda y descarada en que hoy se dispone de los recursos públicos, incluso, algunos consideran que los gobernantes anteriores parecen niños de pecho junto a dos que tres que hoy manejan todo.
Es probable que alguien se sienta ofendido. Si este fuera el caso, valdría la pena realizar un ejercicio, ante la opinión pública, para tocar temas específicos de transparencia y rendición de cuentas, porque la verdad es que se han manejado los presupuestos más altos de la historia y es cuando los oaxaqueños no han visto, en ningún momento, cambio alguno para mejorar, sino por el contrario, se siente que se ha retrocedido varios sexenios.
Colaboración especial