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Reforma de maíz transgénico: ¿camino a soberanía alimentaria de México?
Oaxaca, Oax. 6 de junio de 2013 (Quadratín).- En los procesos electorales locales del 2004 y el 2010, Oaxaca vivía un nuevo ánimo social, cobijado por un gobierno federal de alternancia, se convocaba al cambio, a la transición democrática, al triunfo de los ciudadanos y, en la mira, las coaliciones partidistas para terminar con los gobiernos emanados del Partido Revolucionario Institucional.
Con muchas dificultades se construían alianzas estratégicas, había desconfianza entre los actores políticos, la militancia de a pie, se cuestionaba unirse en un solo propósito con quienes de toda la vida habían sido adversario, la ciudadanía sorprendida pero complacida por el nuevo reto y los partidos, entre incredulidad, vacilaciones y consignas, lanzaban a sus candidatos.
En este 2013, las cosas se miran muy a la distancia de las historias pasadas.
A nivel federal, gobierna quien fue el objeto del deseo por dos elecciones, un gobierno que convoca a los actores políticos a construir alianzas para la gobernabilidad y el impulso de reformas estructurales que requiere nuestro país.
A nivel local, el actual gobierno estatal ha cumplido más de dos años de ejercicio y ha mostrado a los oaxaqueños como gobierna una alianza de partidos.
Los partidos políticos se muestran con mayor habilidad para construir alianzas, con menos vigor para sumar, fracturados con su militancia, con propuestas poco atractivas, con candidaturas que obedecen más a cuotas, cuates y deserciones, que a liderazgos comunitarios.
La ciudadanía, cada vez más exigente y demandante, sabe perfectamente que en elecciones intermedias la votación disminuye; pero no por ello, las ofertas partidistas deben ser menores.
Si ya aprendió a fijarse grandes retos, en este proceso no puede quedar abandonada al desánimo, a la falta de visiones transformadoras, a las grandes propuestas que estén a la altura de las nuevas circunstancias.
Todos tenemos el derecho a decidir por el proyecto político que más satisfaga nuestras aspiraciones, la de nuestra comunidad, de nuestro estado y municipio. Esperemos que los candidatos tengan habilidad para mover la conciencia del elector, que el gobierno brinde las condiciones de tranquilidad, que los partidos políticos den muestra de civilidad y que las organizaciones sociales no amenacen el libre ejercicio del sufragio.
Como siempre lo he mencionado, Oaxaca es una tierra de oportunidades, de grandes proyectos.
La historia así lo ha demostrado con sus héroes y sus hechos, no solo a nivel estatal, sino nacional.
No pidamos mucho, solo que el órgano electoral, los partidos políticos, los candidatos, las organizaciones sociales y los ciudadanos estemos a la altura de los retos que demanda el Oaxaca del futuro y convoquemos a esta ciudadanía demandante a que mediante el sufragio sigamos construyendo el estado que queremos dejar a nuestras futuras generaciones, solo pido que los candidatos nos brinden un buen pretexto.