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Presentan en Oaxaca exposición fotográfica itinerante Ojos
Oaxaca, Oax. 30 de mayo de 2013 (Quadratín).- 29 de mayo 2013. Merced a que mi propuesta Los árboles históricos del futuro fue seleccionada entre las que participaron de diferentes continentes, recibí la invitación oficial de la Organización de Ciudades del Patrimonio Mundial, para competir con las otras doce ponencias escogidas, en un encuentro que se desarrollará en España, hacía donde me dirijo, emocionado, como si fuera la primera vez, como si la vida fuera un ciclo donde se repiten las bellas experiencias.
Desde la ventanilla del avión sólo se alcanza a ver la inmensidad del mar, azulado, nebuloso, como mis recuerdos. Hace 33 años, el 2 de diciembre de 1980, recorría este mismo camino.
El día anterior el señor General Eliseo Jiménez Ruíz había entregado el gobierno de Oaxaca a don Pedro Vásquez Colmenares y después de acompañar a su casa en la Ciudad de México a el Águila Serrana -el hombre extraordinario que había pacificado a Oaxaca-, me enfilé al aeropuerto y tomé el avión hacia Madrid, para estudiar administración pública en la Universidad de Alcalá de Henares, la antigua y famosa Universidad Complutense.
Meses antes había concursado y ganado como hoy- una beca del gobierno español, que ante el avance de las asociaciones regionales de países, como la unidad centro-africana, el sudeste asiático o la unión europea, intentaba fortalecer sus relaciones con los países latinoamericanos, -sus socios naturales por razones de sangre, lengua, religión e historia-, para convertirse en su interlocutor comercial y político con Europa.
Merced a esta política integracionista española, recibí una generosa beca que pagaba no sólo las colegiaturas, sino también el material didáctico, la alimentación, el hospedaje y por si fuera poco, los viajes de práctica. La Universidad, fundada y construida por el confesor de la Reina Isabel, el Cardenal Cisneros en 1499, es un bellísimo edificio plateresco que ha sido elevado a la categoría de patrimonio cultural de la Humanidad, donde transcurrieron aquellos felices días de mi descubrimiento de España.
Alrededor del imponente primer patio, en tres niveles las aulas y la dirección administrativa; en el segundo nuestras habitaciones y el restaurante; en el tercero el patio trilingüe, porque aquí se imprimió la primera biblia en tres idiomas: Hebreo, latín y español; y el Paraninfo que luce un preciosísimo estilo mudéjar; el cuarto alberga el famoso restaurante la hostería del estudiante que luce con orgullo gastronómico el emblema de cinco tenedores; lugares inundados con el bullicio de estudiantes provenientes de América y otras antiguas posesiones españolas en Filipinas, Nápoles, Sicilia y África.
Mi primera impresión fue sumamente agradable por la cortesía, la amabilidad y el cariño de los españoles por los mexicanos. Perduraba todavía en la conciencia colectiva española, la apertura generosa del presidente Lázaro Cárdenas y de México entero que con los brazos abiertos recibieron a los refugiados de la guerra civil española: destacados intelectuales, hombres de ciencia, artistas, que merced a su enorme dignidad prefirieron el exilio a someterse a la dictadura franquista y que vinieron a enriquecer con su talento ese luminoso tiempo mexicano.
México y España están unidos indisolublemente. Hace tres años, en el 2009, encontré casualmente al extraordinario Rector Modesto Seara, quien nos enseñó la lección de lo imposible: es posible alcanzar la excelencia académica en Oaxaca- y le comente que llevaría a mi hija Rebeca a estudiar un semestre en una universidad española, porque: cuando viví en España aprendí a entender mejor a México, le dije, y él, sabiamente me contestó: y todos los españoles deberían vivir alguna vez en México, para entender mejor a España.
Mis recuerdos me hacen sentir más cerca de España, donde llegaremos en unas horas, a vivir nuevas experiencias y a enfrentar un nuevo reto: la agradable tarea de compartir con especialistas, sus propuestas para construir el futuro sustentable de las ciudades que forman parte del patrimonio cultural de la humanidad.
Continuará