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Tareas de Claudia sin AMLO: economía y Casa Blanca
México, DF. 31 de marzo de 2013 (Quadratín).- Hace unas semanas la reforma constitucional en materia de transparencia parecía un tren sin frenos que amenazaba con derribar todo aquello que se le pusiera en frente. Hechos ajenos a ese infeliz propósito legislativo hicieron que ese tren se descarrilara. Se encuentra ahora en proceso de recuperación, acaso considerando modificar algunas de sus más lamentables expresiones. Veamos.
Primero. En este contexto el desencuentro que tuvo lugar en el IFAI con motivo del nombramiento de su nuevo presidente ha venido a replantear las cosas. No se crea, por favor, que esto sucede por motivos democráticos. Eso no pasa en nuestra clase política. Tres consideraciones hay que considerar: a) El IFAI en el proceso de designación de su presidente cumplió con el proceso legal establecido en su propia normatividad; b) El comisionado Ángel Trinidad Saldívar ejerció con el apoyo de lo previsto en el artículo 6º constitucional lo que a su juicio pasa dentro del IFAI y c) Los cinco comisionados fueron no objetados 4 y uno expresamente ratificado por el Senado de la República para cumplir con sus funciones. Los dos primeros hechos han querido presentarse como instrumentos para golpear al IFAI en sus líneas de flotación por toda suerte de resentidos, buscadores de empleo y sucedáneos. Privilegian sus intereses personales y no los del derecho a saber. Una visión de largo aliento debería privilegiar que sus actuales comisionados permanezcan en sus labores. Sus resoluciones, su origen político y su experiencia permiten que hoy haya contrapesos con el gobierno del PRI.
Segundo. La transparencia a lo largo y a lo ancho del país, en sus acepciones de acceso a la información y de aquella consistente en la que por obligación debe hacer pública el gobierno, es más bien una apariencia: no hay actualización de datos, hay información que induce al error, sobre todo en sueldos, no hay nada o muy poco en compras de gobierno (no hay licitaciones ni menos los contratos desglosados de asignación), casi no existen manuales de organización, tampoco hay currículums vitae mínimamente desglosados para que la sociedad pueda ver si hay identidad entre perfiles de puestos y quienes ocupan esas posiciones. Y así se puede enumerar un largo etcétera. Por lo que se refiere a las solicitudes de información las respuestas de la simulación siguen ampliándose: a) Es inexistente; b) No se entiende su solicitud, hágala de nuevo; c) No se cuenta con la información como la solicitó; d) Tiene acceso al lugar donde está la información, pero no puede tomar fotografías, esta última modalidad con los atentos saludos del gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle y así la lista puede ampliarse cada día más.
Tercero. Los órganos garantes de transparencia que se pensó- yo entre ellos- iban a hacer la diferencia para ampliar el derecho a saber no han cumplido, en casi todos los casos, su cometido por tres razones: a) Incidencia y acuerdo entre partidos y consejeros, comisionados o vocales que abren o cierran información por consideraciones ajenas a derecho; b) Perfiles cada vez menores de los comisionados de referencia que no tienen prestigio alguno que perder y, por el contrario, un ánimo presto a mostrar la mayor obsecuencia a sus empleadores reales para no quedarse sin empleo alguno después de su encomienda. Esto ha generado que, en consecuencia, quienes tienen algún capital meritocrático hayan decidido alejarse de ese juego para no legitimar procesos o ser objeto de cartas de negociación política; c) Distanciamiento cada vez más pronunciado entre el perfil deseable y lo que existe en el mercado de trabajo para desempeñar esos cargos. Esto ha impactado negativamente en el derecho a saber. ¿Quién en su sano juicio cree que estas personas podrían tener, en casi todos los casos, incentivos para cumplir y hacer cumplir la ley?
Cuarto. Los órganos garantes de la transparencia se han convertido, en su amplia mayoría, en espacios donde los conflictos de interés y las incompatibilidades gozan de cabal salud. En efecto, no son excepcionales los casos donde parientes, amigos y subordinados de comisionados, consejeros o vocales sean titulares de las unidades de enlace, o como se denominen en cada entidad federativa, de los sujetos obligados a informar, a cambio de ser sensibles al momento de resolver recursos o, de plano, redactar los acuerdos del propio sujeto obligado. En el mismo sentido, hay comisionados o consejeros que saltan a cargos dentro de los propios sujetos obligados que el órgano garante al que pertenecen. Es por las razones anteriores que deben establecerse claramente las figuras de conflicto de interés e incompatibilidades para generar candados para minimizar estas conductas que hoy se practican sin que nadie diga nada por ignorancia o interés. Falta mucho por hacer, hay que empezar aunque sea poco a poco para que la transparencia se traduzca en cada vez más casos en una realidad concreta.
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