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¿Lealtad a quién?
Oaxaca, Oax. 18 de mayo 2012 (Quadratín).-Como cada año, el día del maestro pasó más entre reproches, que en festejos y reflexiones de la tarea docente. Como siempre, el mítico día fue el esperado para que los maestros tomaran las calles exigiendo las mismas peticiones de una añeja lista de pendientes con el gobierno.
El problema es que no se dan cuenta que esta vetusta lista no sólo es con el gobierno, también es un antiguo inventario de pendientes de los maestros con la sociedad.
A pesar de los años y las negociaciones, sigo viendo a los mismos maestros que marchan y protestan. ¿Será que sus intermediarios o líderes, simplemente no son buenos en las negociaciones? O tal vez necesitamos nuevos y diferentes maestros. Unos que regresen el prestigio a una profesión que se engentó y se perdió entre cientos de marchas.
Suelo preguntarme por qué los paros y marchas las encabezan principalmente maestros de Michoacán, Guerrero y Oaxaca. Solía contestarme que porque son los estados que concentran el peor rezago educativo del país y exigían con todo su derecho lo que necesitan para superar las deficiencias. Pero no.
No importa si son del SNTE o la CNTE, lo paristas siempre son los mismos. Y por qué si el sindicato es de presencia nacional, los más rezagados siguen siendo los mismos, los de aquí abajo. Los del sureste del país. ¿Qué pasa en el norte o en el centro que la calidad educativa es mucho mejor o por lo menos no se quejan tanto? Entonces, ¿el problema es del sindicato, del gobierno o de maestros?
Algún día escucharemos en las noticias que hay un plantón o una huelga indefinida de los profesores de Nuevo León, de Jalisco, de Quintana Roo o de Nayarit. Escucharemos que una caravana de profesores de Tijuana se dirige al zócalo de la ciudad de México, que maestros de la sección sindical fulana de Sonora echaron portazo en la sede de la SEP. Los podrá haber, pero siempre terminamos escuchando a los mismos.
Quieren pedir, pero claro, que no se les pida a ellos, porque lo toman como agresión, como ocurre actualmente con la evaluación magisterial, con la cual han argumentado que sólo se les quiere quemar, desprestigiar o grillar. De qué clase de equilibrio estamos hablando.
Sigo esperando una respuesta que me explique qué se gana con los plantones. ¿Presión política o social? ¿Siguen creyendo que así ganarán? No olviden que quienes negocian son los líderes sindicales que actualmente están más politizados de lo que creemos. Y si la negociación es política y de líderes con poder, ya sabemos dónde terminan esas historias.
Por eso después de tantos días del maestro celebrados, me queda la duda si los profesores recuerdan que su materia prima de trabajo está en los salones de clase y no en las calles. Saber si recuerdan que están por vocación y no por compromiso. Que su responsabilidad es formar a niños en momentos clave de sus vidas. A veces creo que se les olvida. Aunque si el problema fuera que no lo saben, estaríamos ante el grave problema de reconocer que estúpidamente estamos en el hoyo.
Así no queridos maestros. Así no.
Twitter @jesusbahena