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Fluirán inversiones con conclusión del interoceánico: Nino Morales
Oaxaca, Oax. 14 de mayo 2012 (Quadratín).-Tal parece que el error de la FIL de Guadalajara ya tiene qué lo supere. Si habrá que hablar de un tropiezo notable en la campaña de Enrique Peña Nieto, tendrá que ser el incidente del pasado viernes en el foro Buen Ciudadano Ibero de la UIA.
Podrá decirse que no fue su error. Que actuó como siempre. Como en cada foro o mitin en el que hace presencia. Pero no. Quizá el traspié más notable viene del cómo su partido y el propio Peña, canalizaron las críticas. No es menor recordar que Pedro Joaquín Coldwell, señaló que fue una actitud de intolerancia por parte de los estudiantes. O el video que el equipo de campaña publicó un día después, intentando hacer un control de daños con una injuriosa edición, descaradamente manipulada, y que censura lo que a todas luces se conoció.
Tal vez la intolerancia a la que se refería Coldwell viene del sector más joven del electorado, que quizá votará por primera vez, y que ha heredado las consecuencias de los viejos gobiernos priistas y los novicios gobiernos panistas, quiero pensar.
Al PRI le dolió ver que los otros tres presidenciales fueron decentemente recibidos en otros foros universitarios, sin importar que fueran de derecha, de izquierda o liberales. Quizá eso fue lo que los sacudió para que recularan y aceptaran participar en el foro de la Ibero que habían cancelado en días pasados.
Si a eso le llamaron intolerancia, yo lo llamaría indignación. Indignación de lo que hoy vive México, de lo que ha heredado por lo que hacen o dejan de hacer sus gobernantes. Justo esa parte de la historia me lleva a recordar al movimiento 15-M, el de los Indignados de España, que justamente mañana martes cumple un año de luchar por cambiar el actual régimen político, social y económico que los metió en una profunda crisis.
Creo que México necesita de un verdadero movimiento de Indignados. No de los remanentes que nos llegaron de España y de otros países que hicieron suya esta lucha. Creo que no basta con el grupo de Indignados que se plantó frente a la Bolsa Mexicana de Valores, o con los que protestan en Coahuila por la deuda multimillonaria de la era Moreira. Sin llegar a un extremo que raye en lo violento, México necesita un movimiento más profundo.
La indignación debería ser una escala de reflexión sobre los que estamos haciendo como ciudadanos. Definiendo claramente que la principal tarea depende de nosotros y no de nuestros gobernantes. La indignación no debería llegar desde un partido, sino desde los representados en un escaño, un curul o una silla presidencial.
La indignación, pues, debe hacernos cambiar de un sistema que nos lleva a respetar decisiones, al sistema que promueva la tomar de decisiones propias y a pedir que sean respetadas.
Twitter @jesusbahena
Foto.Ambientación