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México no se arrodilla ante EU, ya está postrado ante el narco
Oaxaca, Oax. 11 de mayo 2012 (Quadratín).-Si se aceptara que la Universidad Iberoamericana rechazó al candidato presidencial priista, Enrique Peña Nieto, estaríamos frente a un auténtico milagro: la elitista y costosa institución educativa se proletarizó o se convirtió en un reducto de la ultraderecha.
Ni una ni la otra tendencia son creíbles. Una, porque quienes acuden a esa institución se saben (y se comportan) de otra clase social, acomodada económicamente, que no solo cuestiona y critica, sino que repele y rechaza a los nacos. Justo en torno de la Ibero se construyeron todas esas historias de discriminación a los nacos y, en contraparte, la de los chavos de la ibero….. ¡¡¡vesss!!!
Es difícil ubicarlos en el otro extremo, en la ultraderecha, pues los directivos y administradores de la Ibero son de la orden religiosa de La Compañía de Jesús, comúnmente llamados jesuitas, a quienes se considera progresistas y, en algunos casos, ligados a grupos de izquierda.
Aparte de las expresiones de cuestionamiento a Peña Nieto, el espectáculo de jóvenes privilegiados con pancartas de soy prole, lo único que revelaron es la contradicción entre el texto y las imágenes de quienes las portaban.
¡Ah! y lo más importante, descubre una educación cívica, ya no digamos ciudadana, de la mayor precariedad. México padece pobreza económica, política y cívica. Las universidades convertidas en escenarios partidistas revelan la crisis que se vive en México, más allá de simpatías o antipatías por este, aquel o aquella candidata.
Obviamente las universidades debieran ser los sitios en los que la tolerancia, la apertura, la atención, la crítica se practiquen sin límites, pero hoy quedó claro que la intolerancia es signo de nuestros tiempos. Podría, incluso, imaginarse el que el candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador, no sea invitado a la Ibero dado que su crítica esta dirigida a la clase socioeconómica que representa la Iberoamericana. También que, como ex alumna, la candidata panista Josefina Vázquez Mota, salga en hombros cada vez que acude a su alma mater.
La democracia, más que con votos, se logra con ciudadanos conocedores de sus derechos pero más de sus obligaciones y responsabilidades. Esta simpleza debiera aprenderse o saberse desde la primaria, pues al estudiar una carrera universitaria se da por supuesto se trata de personas con capacidades y preparación por encima de la mayoría que, por diversas causas, abandonan los estudios.
Muchos podrán aplaudir, justificar o rechazar el trato que algunos jóvenes (muchos o pocos) dieron al candidato priista, pero en el fondo se revela una generación fácil a la manipulación, inconsciente y desválida. Por supuesto, sin preparación o educación cívica. Bien dice el dicho que el hábito no hace al monje y sería esperar demasiado de estudiantes (la gran mayoría de los iberos) han tenido vidas de comodidad y privilegios, iguales a la de su ex rector, José González Torres, quien se transporta en su auto de 150 mil dólares, seguido de sus guaruras que lo protegen porque el Dios en el que creen sus compañeros sacerdotes, no le alcanza.
La Ibero, como cualquier otra institución educativa, debiera hacer de la neutralidad, la apertura, el derecho de audiencia, sus mejores valores para que sus estudiantes, fuera de los planteles, reflejaran el comportamiento, la atención y responsabilidad que aprenden dentro. Así sería posible un cambio no porque lo proponga o lo quiera, en campaña, cualquier candidato, sino porque la ciudadanía lo exige.
El candidato del PRI dijo entender la pluralidad y efervescencia entre los estudiantes de esta casa de estudios, pero les recordó que la contienda electoral debe superar el encono y privilegiar el trabajo en unidad. Peña Nieto escuchó señalamientos y acusaciones diversas a las que respondió. Posteriormente, horas después, mediante su cuenta de twitter, atajó: jamás rechazaré la oportunidad de escuchar a la sociedad, mucho menos a los jóvenes. De mi parte, reciban mi respeto ante todas las posturas. El ex mandatario mexiquense dijo entender la pluralidad y efervescencia que existe entre los estudiantes de la Iberoamericana, pero les recordó que la contienda electoral debe superar el encono y privilegiar el trabajo en unidad. El diálogo y el debate son ejercicios que enriquecen a la democracia. Agradezco a los estudiantes que esta tarde privilegiaron la apertura.
La universidad es el espacio de intercambio, apertura, disposición, tolerancia. Aunque en el caso de la Ibero es posible que, como dice el imaginario popular, su elitismo los tiene ciegos y prefieren no ver, ni oír, como alguna vez dijo el ex presidente Carlos Salinas de Gortari de sus críticos.
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