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Periodistas del New York Times podrán utilizar IA de forma legal
Oaxaca, Oax., 7 de febrero de 2012 (Quadratín).- El Partido Acción Nacional tiene ya candidata, su nombre: Josefina Vásquez Mota. Es economista, nació en la ciudad de México en 1961, una mujer muy inteligente, militante activa y hasta donde es posible apreciar las cosas, muy pero muy panista.
Ganó la contienda interna de su partido el PAN, frente a dos adversarios de peso: el primero, Ernesto Cordero, cuya fuerza residía en ser el preferido del presidente Calderón; y el segundo, Santiago Creel, que cimentaba su precampaña en su experiencia de gobierno y su prudencia como político. ¿En realidad el presidente Calderón apoyó la precampaña de Cordero? Si fue así, eso explicaría el vehemente llamado de Vásquez Mota a la unidad y a destacar su compromiso con el presidente y el cariño a la esposa de este último.
Si hubo distanciamiento entre Josefina y Calderón, ninguna operación cicatriz que no pase por un adecuado reparto de puestos en la campaña y después, en el poder ejecutivo, dejará satisfecho a Calderón. Lo anterior plantea ya un problema para la candidata del PAN: responderá a las componendas desde el poder o elegirá a los mejores para que la acompañen en su futura experiencia.
Otro asunto a destacar una vez reconocido el triunfo de Vásquez Mota, es el señalamiento del enemigo a vencer: Enrique Peña Nieto, personificación del viejo PRI, a quien le debemos décadas de autoritarismo, corrupción y crisis. El señalamiento que Vásquez Mota hace es tajante: el PRI es un peligro para el país. ¿Incluye esa caracterización a los ex-priistas? Vásquez Mota podría tener problemas al intentar conciliar su anti-priismo ideológico con su pragmatismo político.
El que no se haya referido a Andrés Manuel López Obrador en su discurso de pre- candidata triunfante, no elimina a AMLO de la contienda. La confrontación con AMLO la puede obligar a definir su anti-priismo en la práctica y a explicar su política social con mayor precisión. Esta última es quizás una de las limitantes de Vásquez Mota. En efecto, su fuerte carga ideológica le impide ver el problema de la pobreza como un problema sistémico y no puramente filantrópico. Ya veremos.
Algunos opinan que el triunfo de Josefina Vásquez Mota polarizará la próxima elección presidencial de julio, entre el PRI y el PAN. Yo no estaría seguro, al menos en los estados del sur. En Oaxaca por ejemplo, hay quienes pronostican que el voto presidencial no beneficiará al PRI; otros van más allá: creen que las facciones priistas negociarán con el gobernador Gabino Cué el voto para López Obrador sacrificando a Peña Nieto, pero asegurando las diputaciones y senadurías. Si esas cosas tienen algo de verdad, en Oaxaca, si hay polarización en la elección presidencial, será entre el PAN y el PRD.
Todo lo anterior podría llevar a que el gobernador Cué realice ajustes en su gabinete; sobre todo si alguno de sus funcionarios apoyó a Ernesto Cordero, de cara a la apuesta que abiertamente hizo el ex-gobernador Diódoro Carrasco por Josefina Vásquez Mota. Pero no sólo por eso, si la polarización de las elecciones en Oaxaca, se da en efecto, entre el PAN y el PRD, será difícil para el gobernador Gabino Cue calmar las aspiraciones políticas de los tirios y troyanos que forman parte de su frente aliancista. Por otra parte, un posible acuerdo con ciertos priistas, terminaría por complicarle el escenario al gobernador de la Alianza por la Paz y el Progreso.
El escenario que se configura con el triunfo de Josefina Vásquez Mota en las elecciones primarias de su partido, no le simplifican las cosas al gobernador de Oaxaca. Recordando el reciente súper bowl, me parece que sólo le queda reforzar su línea de golpeo y buscar cuanto antes un primero y diez.
Foto:Archivo