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A nivel nacional, el 20 por ciento de los partos que se atienden, corresponden a mujeres adolescentes. La médica Elsa Martínez Iturribarría reconoció que los programas que se han llevado a cabo no han servido para nada, y apuntó a la educación y al amor de los padres como las claves para erradicar el problema.
Hace 15 años que trabajo en este tema y nada ha cambiado. Se regalan anticonceptivos, pero no los usan, sostuvo la doctora y Regidora municipal Elsa de la Soledad Martínez Iturribarría en una charla sobre embarazo adolescente que brindó en el Ayuntamiento, en el marco de un ciclo de conferencias del Instituto Municipal de las Mujeres. ¿Qué es lo que está fallando?
Martínez asegura que por lo general, las adolescentes son embarazadas por hombres mucho mayores que ellas, lo cual supone un delito, que es el estupro. Las relaciones sexuales con mujeres menores de 16 años están penadas por la ley. Los embarazos en mujeres menores de 15 años se consideran de alto riesgo, tanto para la madre como para el bebé, ya que esa niña no ha terminado aun su desarrollo y habrá una competencia por nutrientes entre el bebé y la mamá, quedando la niña con deficiencias en el organismo, ya que el cuerpo siempre privilegia al bebé. Es muy fácil que estas jóvenes puedan desarrollar preeclampsia, lo cual puede llevar a la pérdida de la vida de la madre, del bebé o de ambos, explicó la doctora.
La gran mayoría de las adolescentes embarazadas no cuentan con el apoyo de una pareja, razón por la cual los gastos de la manutención del bebé los asumen generalmente las abuelas. Después de parir, las jóvenes quieren regresar a estudiar, porque se dan cuenta que no están preparadas para la maternidad. Muchas veces, los padres tienen miedo de que los hijos crezcan, y se hacen totalmente cargo de los nietos. Creemos que es necesario orientar a las abuelas para que comprendan que el niño es de su hija, y que no deben hacerse cargo del niño. Es la madre quien debe vincularse con el bebé, y deben pasar por lo menos seis meses antes de que la joven reingrese en el colegio. La madre debe asumir la responsabilidad de cuidar de su bebé. De lo contrario, existe el riesgo de que repitan la situación. Martínez hizo hincapié en que los problemas más graves de las personas tienen su origen en la no vinculación con la madre a temprana edad. Por su parte, la Directora del Instituto Municipal de la Mujer, Susana Pérez Guerrero Zamora, comentó que es común que muchas abuelas registren a sus nietos como hijos propios, lo cual desaconsejó. Eso tiene repercusiones muy fuertes en la formación emocional de los niños. Es un error muy grave que puede generar un gran resentimiento, y que el niño traduce como el rechazo de los padres.
Martínez sostuvo que otra de las causas del embarazo adolescente es que algunas jóvenes tienen miedo de crecer, trabajar y seguir una carrera. Ser madre soltera es muchas veces una forma de sobrevivir debido a la posibilidad de beneficiarse con infinidad de programas del Estado que amparan esa situación. Muchas veces se ven a los hijos como instrumentos para la manutención de los padres. Es frecuente que las madres adolescentes sean hijas a su vez de madres adolescentes. La adolescente sospecha que tener un hijo no es tan malo, ya que le otorga ciertas garantías de que no deberá enfrentarse con la vida.
En la charla quedó claro que, como siempre, la clave es la educación. A la gran mayoría de las adolescentes embarazadas, sus padres nunca les han explicado nada. Es necesario apuntar a la prevención y enseñarles (antes del embarazo) a que reflexionen seriamente cuales son las consecuencias de tener un hijo. Informar a las adolescentes como deben atenderlo, alimentarlo, cuidarlo, y cuál es el costo monetario de su manutención. Además, ellas deben saber que existen alternativas de vida a la maternidad. La especialista hizo énfasis en la necesidad de que los padres de esos adolescentes les brinden amor y protección. La gran necesidad de cariño hace que esas adolescentes sean más receptivas a un hombre mayor que intenta seducirlas tratándolas bien.
Martínez opinó que sería deseable que en lugar de gastar millones de pesos en programas para la protección de los niños de madres adolescentes, el Estado invierta más en pruebas de ADN para establecer la paternidad de aquellos hombres adultos que se niegan a reconocer a sus hijos, obligándolos así a aportar dinero para su manutención. Agregó que muchas veces las mujeres apartan a los hombres de la crianza de los hijos. Las mujeres deben darle chance a los hombres de ejercer su paternidad. Para Martínez, no es lo más adecuado obligar a una pareja de padres adolescentes a casarse, ya que se fomenta entre los jóvenes el odio y la venganza. Pero si es necesario que el padre mantenga contacto con el bebé.
La doctora Martínez sugiere dar en adopción a los hijos solo si el contexto familiar es muy difícil, pero advirtió que sus madres no deben abandonarlos sin realizar el trámite correspondiente. Es importante hacerles ver a las mamás que es mucho mejor para el bebé que ella se acerque al DIF para entregarlo personalmente haciendo constar que no lo puede cuidar, ya que si lo abandona en la calle, un taxi o una tienda, deberá hacerse un juicio que dura varios años, y ese niño se perderá la oportunidad de ser insertado rápidamente en una familia que le brinde amor y protección.
La Regidora abona la teoría de que la mayor parte de la población fue concebida sin ser deseada por sus padres, y que este origen de rechazo es la semilla de una cultura de la venganza que genera conductas violentas o suicidas. El 90 por ciento de la población mundial no fue deseada. El rechazo va generando miedo, rencor, enojo, venganza, que son como capas que se van superponiendo en la personalidad. Esto lo paga el mundo entero con violencia. Todo niño tiene el derecho de ser deseado antes de ser concebido.