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Oaxaca, Oax. 11 de enero de 2011 (Quadratín).- La toma de posesión de las nuevas autoridades municipales de Oaxaca significó para el nuevo gobierno una dura prueba para la gobernabilidad del estado.
Más allá de los acuerdos administrativos y la nueva composición del mapa político de la entidad, el gobernador Gabino Cué tendrá que reforzar los mecanismos de control interno entre los partidos coaligados y las organizaciones sociales que lo respaldaron y que hoy pretenden cobrar sus favores con un mayor número de ayuntamientos bajo sus dominios.
La oposición visible, la del PRI, tiene sus propios apuros y actos desesperados para mantener el mayor número de ayuntamientos, al perder todo, el poder Ejecutivo, la mayoría del Congreso y hasta el control de los órganos de justicia, los priistas y caciques regionales se aferran a las pequeñas islas de poder, el ejemplo más claro fue en de Santos Reyes Nopala con Freddy Gil Pineda.
Estas acciones eran previsibles y hasta cierto punto normales; pero la pugna alcanzó incluso a los partidos en el gobierno que con plantones, toma de palacios municipales y bloqueos de carreteras se reclaman a sí mismos el uso del poder para mantener o conseguir los ayuntamientos que no lograron en las urnas o en las asambleas.
Los conflictos poselectorales no son nuevos, cierto, sin embargo se multiplicaron y la ambición ha llevado a todos los partidos políticos a la práctica de algo muy parecido al etnocidio que viola flagrantemente el artículo 169 de la Organización Internacional de Trabajo.
La prepotencia de los lideres partidistas, la complicidad de los órganos electorales, la falta de eficacia en los operadores políticos del gobierno local y la ignorancia monumental del Tribunal Electoral del poder Judicial de la Federación le dieron el tiro de gracia a las formas tradicionales de autogobierno de las comunidades indígenas de Oaxaca.
Más de 47 administradores municipales 28 palacios municipales tomados y la activa intromisión de líderes, caciques y abogados dejaron en estado de indefensión a los ciudadanos de los pueblos oaxaqueños que estaban acostumbrados a las asambleas con votos a mano alzada y a la buena fe de sus habitantes.
Esta violación tumultuaria a la voluntad de los pueblos puede generar consecuencias fatales, la división y el encono puede desbordarse en cualquier momento, como ya sucedió en Santa María Colotepec, los hechos violentos pudieran multiplicarse en comunidades como Santiago Yaveo, San José Tenango y Santiago Laollaga, por citar solo algunos.
Hasta hace algunos años las presidencias municipales eran cargos honorarios, y solo de trámite, el mayor logro de las autoridades en turno dependía de su capacidad de gestión, hoy que los ayuntamientos manejan recursos propios, los aspirantes se multiplican y la ambición los confronta.
De esta forma, el relevo de autoridades municipales de verdad parece ser un desafío a la gobernabilidad de Oaxaca, no sólo por la pugna con la oposición priista sino esencialmente por el comportamiento de los presuntos aliados del Gobernador Gabino Cué.
El PRD y sus tribus, la COCEI y sus derivaciones, el FPR, UCIZONI, CODEP, CIPO y hasta las cofradías panistas reclaman sus cuotas de poder.
La pugna llegó incluso entre los propios aliados, en Zimatlán de Álvarez un presidente municipal perredista se negaba a incorporar a los regidores del PAN y estos amagaron con aliarse con los del PRI, en Xoxocotlán un grupo de perredistas ligados o dirigidos por los hermanos Reyna Figueroa, funcionarios del gobierno del estado, protagonizaron sendos bloqueos de carretera y hasta la quema de un vehículo en las puertas del palacio municipal para reclamar más espacios al presidente municipal perredista José Julio Antonio Aquino.
En la misma ciudad de Oaxaca, Luis Ugartechea aún busca la manera de sacudirse las imposiciones de los grupos de poder incluida la nomenclatura de la poderosa vallistocracia que se acomoda a los vaivenes electorales.
En la gobernabilidad de Oaxaca al parecer no falta rumbo ni capitán, faltan marineros porque en la nave del nuevo gobierno se colaron como tripulantes muchos corsarios y piratas.
Foto: Archivo