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México, D.F., 1 de marzo de 2012 (Quadratín).-La consumación del éxito en la opinión pública se llama percepción. La percepción supera y suplanta a la realidad, no tiene vinculación necesaria con la verdad, el sentido común, la inteligencia, el buen gusto o la realidad.
Si se logra crear o construir mediante los mensajes mediáticos, la percepción de que hace frío o calor, que llueve hay sequía; que un asunto es viejo, repetitivo o lo contrario, se le denomina la percepción y se entroniza mas allá de la realidad o la verdad.
Durante muchos meses y años, se creó (y creyó) la percepción de que el PRI y su candidato presidencial, Enrique Peña Nieto, tenían en la bolsa la Presidencia de la República en el 2012. Hoy esa certeza no lo es tanto, porque algunas cifras de empresas encuestadoras profesionales, ubican al PAN y su candidata, Josefina Vázquez Mota, a sólo 7 puntos de distancia del hasta hace pocas semanas inalcanzable candidato presidencial.
La política hoy se hace con base en las percepciones, más que en el conocimiento profundo de la realidad. Percibir es apreciar la realidad exterior por los sentidos y las empresas encuestadoras son la vista, el gusto, el olor, el oído y el tacto de gobernantes y políticos.
Este fenómeno entre percepción y realidad se refleja cruda y nítidamente en el tema de seguridad y violencia. En América Latina existe una desconexión entre el nivel real de la criminalidad y la percepción de la violencia, lo que obstaculiza la elaboración de políticas públicas contra el crimen, dice la directora de la corporación de sondeos Latinobarómetro, Marta Lagos.
El nivel de criminalidad en la región se ha mantenido relativamente estable en los últimos años, mientras se dispara la percepción de la violencia, dijo Lagos, en Washington, D.C., en donde presentó las conclusiones de un estudio sobre seguridad ciudadana.
El 28 por ciento de las personas consultadas en la encuesta anual 2011 en 18 países de América Latina consideraron que la delincuencia era su principal problema. Una década antes, sólo el 9 por ciento opinaba lo mismo. En contraste, el número de personas que dice haber sufrido o tener algún conocido víctima de un crimen, se ha mantenido estable o ha descendido ligeramente: en 2011 fueron 33 por ciento, igual cifra que en 2004, pero inferior al 43 por ciento registrado en 2001.
La percepción no tiene nada que ver con los datos objetivos, dijo Lagos. Por ejemplo, en Honduras, que según la ONU es el país más violento del mundo con 82,1 homicidios por cada 100 mil habitantes, sólo el 36 por ciento de los habitantes dijeron haber sido víctimas de un crimen.
En contraste, México, con una tasa de homicidios de 18.1 por cada 100 mil habitantes, lideró la tabla de personas que dijeron haber sufrido un crimen, con 42 por ciento. Asimismo, en países como Perú y Argentina, que registran las tasas de homicidios más bajas del continente (5.2 y 5.5 por cada 100 mil habitantes respectivamente), un 40 por ciento y un 39 por ciento de la población, respectivamente, indicaron haber sido agredidos.
La opinión pública sobre la criminalidad es tan fuerte que no hay un solo liderazgo político en la región que pueda pararse y decir que es la percepción y no el crimen lo que ha aumentado, dijo Lagos. Ese político perdería la elección, sería crucificado, dijo Lagos, quien pidió a los políticos entender la complejidad del problema del crimen. El problema de la delincuencia requerirá mucho más que un gobierno. Es tiempo de empezar políticas de Estado y no de gobierno (…) de abordar las causas y no las consecuencias, concluyó Lagos.
Debe precisarse que Latinobarómetro realiza un estudio de opinión pública que aplica anualmente con alrededor de 19.000 entrevistas en 18 países de América Latina representando a más de 400 millones de habitantes. Corporación Latinobarómetro es una ONG sin fines de lucro con sede en Santiago de Chile, única responsable de la producción y publicación de los datos.
Es decir, la percepción de los niveles de violencia es mayor a la realidad, de ahí que las políticas de gobierno que atienden a la primera resultan, por necesidad equivocadas. Ello no quita que la percepción mata realidad, de ahí lo estratégico de la construcción de las percepciones en el proceso electoral para elegir presidente de la República, en donde la información de prácticamente todas las encuestadoras es que Enrique Peña Nieto ha ido a la baja; Josefina Vázquez Mota, al alza; Andrés Manuel López Obrador está paralizado y arrancarán sus campañas, en 4 semanas parejos, sin nada para ninguno, conscientes de que la percepción mata a la realidad.
Foto:Archivo/ambientación