
Las pugnas arancelarias y el efecto Trump
***¿Cuándo voy a aprender? La solución a todos los problemas de la vida no está en el fondo de una botella. ¡Está en la TV!: Homero Simpson***
¡Qué tanto es un besito!
Este jueves, que estaba escribiendo estas líneas, vaya manera de iniciar, estaba con zapping de mi televisor, y me encontré con una de las series que en ese entonces hacían lucir a Aida Pierce, de wow!, ahí vi al Pompin Iglesias, decir esa frase célebre ¡Qué bonita familia!, luego de una carcajada enorme y de la dinámica del push de red button, le cambié al canal y me encontré un noticiario.
Lo dejé por unos minutos, (ya saben ese cliché de querer saber), y veo que hay cambios en un gabinete de algún gobernador de la gran Mexicalpan de las Garnachas, que los diputados se aumentaron el sueldo, que los pescadores, están bien pescados con el alza al diesel, ahora sí, por más que se duerma el camarón no aparecerá en un coctel, vi como las bombas que caen en la guerra de la Franja de Gaza, son más duras que las que uno puede escuchar en Yucatán, pero nada de eso me preocupó, no me sorprendí de nada.
Fue entonces que comencé a escribir en este computador y sobre todo me puse a pensar en qué decir, y como rayo iluminar cósmico desde el tercer planeta, llegó una noticia que me impactó, me hizo levantarme del cómodo sofá, tomé el control, le apreté tan rápido al botón para subirle al volumen que mi dedo fue una ráfaga, estaban anunciando que si alguna pareja se besa en las calles céntricas de Guanajuato
Cárcel, o una multa respectiva de mil 560 pesos.
Me quedé más helado que las momias que habitan ese bello estado, es una noticia que no sabía cómo digerirla, si ponerme eufórico por que al impedir el beso, ¿tienen idea de lo que ganamos?, no más guerras, asaltos, levantones, narcotráfico y viviríamos en un mundo donde no los condones no serían necesarios, los moteles desaparecerían, no habría, sin duda, un antro con bailarinas exóticas, un mundo ideal, mucho mejor que el soñado por Huxley.
Pero, luego, mi contraparte, le encontró algunos contras a estas reformas al Bando de Policía y Buen Gobierno de Guanajuato, porque al impedir un beso, ¿dejaríamos de tener sexo?, las violaciones sólo serían con la mirada, sin duda, ja! , que bueno que la leyenda del Doña Carmen y Don Luis, sobre el Callejon del beso, fue hace mucho, porque si no sería el Separo del beso, porque solo entre los barrotes podríamos darnos el gusto de sentir los labios de la pareja.
Esta noticia sin duda, revoluciona al país, ¡que paren las prensas!, que hoy tenemos que hablar del beso, si hay violaciones en un jardín de niños, si la carrera política de los funcionarios inicia desde el primer año de gobierno, si los diputados siguen esperando a que el gobernador les pida la palabra para debatir, eso no importa, si hay guerras, muertos, levantones, narcotráfico, eso se termina, hoy el beso nos representa.
Nos muestra cómo la idea de pasarnos saliva gracias a la soltura de nuestra viperina, se ha convertido en un delito de muerte, señalado, peor que cuando Hugol fue despedido de la selección o cuando al joven Giovanni salió hasta las manitas de un club en Londres.
Señoras, señores, niños, niñas, jóvenes, por favor, todos digamos ¡No! al beso, claro si no trae lengüita, porque bien se lo dijeron a unas amigas ¡Qué tanto es un besito!