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Tareas de Claudia sin AMLO: economía y Casa Blanca
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y México
Austin, Texas, 21 de noviembre de 2012 (Quadratín).- La Cámara de Representantes de los Estados Unidos ha pasado de una instancia de valoración de operaciones del Ejecutivo a promotora de decisiones que aumentan la penetración económica, energética y militar estadunidense en México cobijados en el pretexto de narcotráfico y el terrorismo en México y América Latina.
Y si bien hasta ahora se trata de advertencias, de todos modos algunos reportes recientes de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes podrían estar jalando hacia sus enfoques a la minoría demócrata. El documento promovido por el diputado republicano Michael T. McCaul, de Texas, el estado que tiene la más grande frontera con México y la más vulnerada por el tráfico de personas y el narcotráfico, ha tejido una interrelación de intereses.
En su reporte Una línea en la arena: Lucha contra la delincuencia, la violencia y el terror en Frontera Suroeste de los Estados Unidos, McCaul, presidente del subcomité de supervisión, investigación y gestión del Comité de Seguridad Interna de la Cámara de Representantes, revela que los Estados Unidos tienen 200 infantes de Marina en Guatemala en la Operación Martillo para combatir el crimen organizado en el narco. Pero de manera directa, McCaul relaciona esos marines en Guatemala con la presencia militar de Washington en Colombia. Y de ahí deja entrever que México también debería aceptarlos.
El texto de McCaul está redactado para relacionar hechos en aquellos lugares de América Latina donde los EU han logrado colocar fuerzas armadas. En esta parte el republicano texano McCaul liga la Operación Martillo y el Plan Colombia con la presencia del general colombiano Óscar Naranjo en el equipo de políticas de seguridad interior del presidente electo mexicano Enrique Peña Nieto como para dejar caer la sugerencia de que los casos de Colombia y Guatemala puedan reproducirse en México: la presencia de marines estadunidenses en territorio mexicano. A ello se agrega la recomendación para que México utilice la tecnología del Departamento estadunidense de Defensa en las guerras en Irak y Afganistán en lucha contra terroristas y como ejército de ocupación, pero en el problema del tráfico de drogas en la frontera de los EU con México.
De hecho, el republicano texano McCaul sugiere en su reporte que los EU utilicen en su frontera sur con México a ex combatientes en Irak y Afganistán, no sólo para darles empleo a su regreso de la guerra sino para aprovechar su experiencia militar, como si en la frontera mexicana hubiera terroristas de Al Qaeda. El subcomité del legislador republicano hace una docena de recomendaciones, entre las que se incluyen algunas radicales como declarar terroristas a los cárteles de la droga como al grupo iraní Qods y de ahí considerarlos como una amenaza a la seguridad nacional de los EU.
Asimismo, y a pesar de que el tema no se localiza en la prioridad de preocupaciones de la Casa Blanca ni del Departamento estadunidense de Estado, el subcomité de McCaul propuso convertir en política exterior la presencia de Irán y Hezbollah en el hemisferio occidental. Uno de los pasos concretos se establece en la sugerencia del subcomité de McCaul de establecer una relación entre los grupos terroristas del Medio Oriente con los cárteles mexicanos de la droga, aunque hasta ahora carezcan de pruebas concretas de que haya esa vinculación.
Y si el subcomité toma como propia la propuesta mexicana de reducir el flujo de armas de los EU a México e investigar los flujos de dinero, también toca uno de los temas más sensibles hacia el interior de los EU: la corrupción en algunas oficinas estadunidenses que tienen que ver con la seguridad nacional. Concretamente, el subcomité de McCaul propone disminuir la corrupción hacia el interior del Departamento de Seguridad Territorial (DHS, por sus siglas en inglés) y propone un mayor uso del polígrafo entre los funcionarios estadunidenses.
Los representantes parten de la premisa de que la frontera de los EU con México es una zona vulnerada por la inseguridad, la corrupción y la existencia de grupos de contrabandistas de personas y droga que pudieran en algún momento aliarse con los terroristas. A pesar de que los EU han reforzado la seguridad en aeropuertos y puertos terrestres desde el 11 de septiembre del 2011, la frontera México-EU sigue siendo la parte más débil de la cadena.
Los datos de la vulnerabilidad de la frontera México-EU del reporte de McCaul han sido circulados en las oficinas de inteligencia y seguridad nacional estadunidenses, pero al parecer hasta ahora son desconocidos en México: sólo el 44% de la frontera está bajo control, la Guardia Nacional retiró a 300 soldados de la vigilancia de la frontera, desde 2008 han sido arrestados 138 agentes aduanales y de protección fronteriza por corrupción, desde 2009 se han reportado casi 60 agresiones con disparos de narcos contra policías estadunidenses, América Latina es un centro de recaudación de dinero para Hezbollah y hay indicios desde 2005 que Los Zetas estarían colaborando con organizaciones terroristas radicales árabes.
El reporte del congresista republicano de Texas McCaul revela la preocupación de políticos de zonas calientes de la frontera estadunidense con México, mientras las prioridades de la administración de Barack Obama están lejos de América Latina y más en las zonas árabe y asiática. Lo grave del asunto radica en que el Congreso de los EU tiene capacidad autónoma para fijar algunas líneas de la política exterior y podría obligar al Departamento de Estado a mirar con mayor rigidez la crisis de la seguridad latinoamericana por el papel activo de los cárteles de la droga en zonas del interior de los EU, como lo reveló el The Washington Post días antes de la elección del presidente Obama.
Asimismo, el reporte deja en claro que el objetivo de la diplomacia mexicana debe ser el Congreso de los EU y no la Casa Blanca.
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