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México no se arrodilla ante EU, ya está postrado ante el narco
Oaxaca, Oax. 01 de abril de 2013 (Quadratín).- Pasa un marimbero junto a mi mesa del café con su instrumento al hombro. Como Cachao, en aquel Miami de bodas griegas y sobrevivencia. Este marimbero trae la música por dentro. Chaparro, prieto y cabrón. Marimbero de la calle: sin Dios y sin Diablo, sin rumbo, sin brújula y sin baile que lo ampare, que lo socorra para descargar su música, su arte mayor. Todo el esfuerzo del día, cargar su instrumento. Al marimbero se le va la vida en darle de comer música a las palomas, solventar con su cariño de huérfano el crecimiento de los árboles, esos viejos laureles, proteger el cabeceo somnoliento de los abuelos que llegan al parque a tomar sol; en germinar con paciencia de músico los besos de los jóvenes enamorados que se pierden en el jardín para poder extraviar libremente la palma de una mano en un seno firme y que crece; una cintura breve. Todo este perlarse la frente con sudor para regresar a casa entrada la noche ya con unas cuantas monedas en los bolsillos. Y el trarararará de una melodía de otro tiempo que no abandona ni su cuerpo ni su alma.