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Reforma de maíz transgénico: ¿camino a soberanía alimentaria de México?
Oaxaca, Oax. 15 de mayo de 2013 (Quadratín).- Trece son las olas malas, la buena es la catorce. Trece. ¿Quién en este tiempo quisiera algún conocimiento del mar? Trece. ¿Quién quisiera saber si todos los mares caben en la gota de agua que humedece tu rostro? Todos los océanos son una gota de agua. La luz del cerillo se resiste a iluminar mi sombra. El viento corre y refresca la tarde y motiva el paso gustoso de los hombres a la cantina. Esta luz y esta tarde y el viento fresco y los mares conducen a mi persona al recuerdo de otra tarde, y a otro mar. Allá, donde la fiesta es infinita. Trece, mal fario. Ahora, ensombrecido escucho el paso del camión urbano y en la esquina un hombre joven camina y sostiene en las manos un tanque de diez repleto de mezcal. Trece. En la otra esquina de la calle una jauría de perros pelea la sombra de una adolescente que anda con pasos de sonámbula, ofrece rebanadas de pastel hecho en casa. Trece. Un muerto fresco se acerca y me mira, con la mano extendida. Trece. La verdad es que extraño el silencio de los sepulcros. Trece, las olas que caen antes de la muerte. (Correr con ellas/por los montes y prados de islas remotas.)
Foto: Archivo