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Oaxaca, Oax. 13 de mayo 2012 (Quadratín).- Según el informe Estado Mundial de la Infancia 2012: Niñas y niños en un mundo urbano, por el Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el 60 por ciento del aumento en la población urbana corresponde a niños y niñas que nacieron en las ciudades, y éstas tienen precarias oportunidades para la infancia.
Unicef detalla que el proceso de urbanización excluye de los servicios vitales a cientos de millones de niños y niñas en las ciudades, por lo que señaló que una mayor urbanización es inevitable.
Según el informe, dentro de pocos años, la mayoría de los niños crecerán en ciudades grandes y pequeñas, y no en las zonas rurales, cuando pensamos en la pobreza, la imagen que viene a nuestras mentes suele ser la de un niño en una aldea rural, pero hoy en día, un número cada vez mayor de niños y niñas que viven en barrios marginales se cuentan entre los más vulnerables y desfavorecidos.
El reporte señala que los infantes no tienen acceso a los servicios más básicos ni gozan del derecho a una vida más próspera, la exclusión que sufren los niños de los asentamientos precarios no sólo les niega la oportunidad de desarrollar plenamente su potencial; también priva a sus sociedades de los beneficios económicos que supone una población urbana saludable y bien educada.
No obstante, añade que las ciudades hacen posible que muchos niños disfruten de las ventajas de acceder a escuelas, áreas de juego y hospitales. Sin embargo, esas mismas ciudades también son escenario de algunas de las mayores inequidades en materia de salud, educación y oportunidades para la infancia.
Y es que, en numerosas regiones la infraestructura y los servicios no guardan proporción con el crecimiento urbano y no satisfacen las necesidades básicas; las familias que viven en condiciones de pobreza a menudo pagan más por servicios de inferior calidad.
Finalmente revela que las privaciones que afrontan los niños y las niñas en las comunidades urbanas pobres, con frecuencia quedan ocultas por los promedios estadísticos que no distinguen entre los residentes ricos y los residentes pobres de las ciudades.
Cuando promedios como estos se utilizan en la formulación de políticas urbanas y en la asignación de recursos, las necesidades de los más pobres pueden pasarse por alto, por ello ciudades son muchas veces, precarias en oportunidades para la infancia.
Foto: Ambientación / Archivo