
Mantiene SSPO activo el Plan de Apoyo a la Población en el Istmo
JUCHITÁN, Oax. 30 de octubre de 2013 (Quadratín).-Los habitantes de Juchitán, centro comercial del Istmo de Tehuantepec (Sur de Oaxaca), celebran los dos últimos días de octubre a sus muertos.
El 30 corresponde exclusivamente a los habitantes de la parte sur de la población, mientras que el 31 lo realizan los habitantes de la parte norte.
El Xandú comienza con nueve rezos. Para los recién muertos, tres meses antes del mes de octubre, se les celebra el Xandú yaa (Todos Santos reciente).
Si el zapoteca fallece en agosto, su Xandú se efectúa al año siguiente, según las creencias, el alma no llega aún a la mansión de los muertos, va en camino. Si el familiar cumplió dos años de haber partido se le celebra el Xandú guiropa (Segundo Todos Santos), éste es menos ostentoso.
Durante la primera visita del alma, los altares se adornan con flores y frutas de la temporada, las mismas que atavían los pórticos de las casas en donde se celebra el Xandú yaa.
Las almas llegan acompañados de un melancólico y frío viento conocido por todos como bii yoxho (Viento viejo).
Los altares colocados en la parte central de una casa tradicional zapoteca, en estos días se adornan de dos maneras, con biguié’ o escaleras.
El biguié’, de acuerdo a la explicación del investigador Víctor Cata, «es un marco de madera tapizado de flores de cempasúchil, cordoncillo, de frutas, de pan, de panes decorado de turrón de azúcar con el nombre del difunto, que se coloca entre dos soportes de madera sembrados en el piso, adornados a su vez con enormes pencas de plátano y cañas de azúcar que se alzan en el arco sobre las ofrendas.»
En tanto, los altares se construyen al pie del altar con nueve o siete escaleras (que representan los niveles del inframundo) partiendo de arriba la más pequeña hasta el piso la más larga, éstas se cubren en su totalidad de una tela blanca, luego se coloca el papel de china picado, cada escalón es cubierto de flores, frutos, bebidas, comidas, veladoras, todo lo que el difunto saboreaba en vida.