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México no se arrodilla ante EU, ya está postrado ante el narco
-Iniciativa Ciudadana europea para zonas urbanas residenciales
-Incluye los Centros históricos
-Resultado: ciudades menos peligrosas
Oaxaca, Oax. 31 de diciembre de 2012 (Quadratín).-Hoy termina 2012 y mañana comienza 2013, renace la esperanza de los buenos deseos y de los triunfos, la salud y la familia. Por eso hoy comento un tema de vida, que a muchas familias les podría haber evitado el dolor de perder a un ser querido a causa de un accidente o de una imprudencia derivada del exceso de velocidad en las ciudades. Es el caso de mi familia: hace ya 14 años y medio que mi papá como muchos miles de ciudadanos más, murió atropellado por un autobús en la Ciudad de Oaxaca, robándole años de vida y a nosotros a sufrir su presencia en nuestras vidas. Por cierto en esa ciudad los crímenes de los urbanos son inmensos y la mayoría impunes.
Estos días encontré una noticia en El País, que me llevó a buscar en Internet antecedentes, respecto de una Propuesta para reducir la velocidad en las ciudades europeas, por lo menos en las zonas residenciales y céntricas, a 30 kms. por hora, como una medida para reducir los accidentes y las terribles imprudencias de los conductores, y en su caso, incrementar sustancialmente las probabilidades de vida en esos percances. En algunas ciudades europeas ya se aplica, así como cerrar totalmente el centro histórico a la circulación de vehículos, haciéndolos peatonales. Un buen ejemplo lo encontramos en Pontevedra, municipio de Galicia, en España, donde se aplican políticas para la seguridad del peatón, dando como resultado que en cuatro años no ha habido un solo deceso por atropellamiento. Málaga y Valencia la aplican en el centro histórico y París en algunas zonas urbanas residenciales, que tienden a ser más. En 34 ciudades inglesas existe ya la norma.
Hace tres meses se presentó una propuesta de la organización, Iniciativa Ciudadana Europea (ICE), 30 km/h. Por unas calles habitables, para que en todas las zonas urbanas residenciales de Europa la velocidad máxima sea la mencionada. Si logran recolectar un millón de firmas provenientes de por lo menos siete ciudades, la Comisión Europea la podría hacer norma para todos los países comunitarios. La Iniciativa se encuentra en la página de Internet de la organización, cuya existencia ya es, por cierto, una excelente iniciativa ciudadana. Encontraremos ahí muchas propuestas ciudadanas más.
La realidad es que dos tercios de los accidentes mortales que suceden en los centros urbanos, son provocados por los vehículos de motor. Al respecto dice Patricia Blanco en El País que dos tercios de los siniestros de tráfico mortales en Europa, alrededor de 20.000, ocurren en calles urbanas y el 48% de las víctimas son peatones y ciclistas.
Señala también que reduciendo la velocidad máxima en toda la urbe a 30 kilómetros por hora. En un arrollamiento provocado por un vehículo que circula a esta velocidad, el peatón tiene un 95% de posibilidades de sobrevivir. Si es a 50 por hora, sus opciones de vida se reducen a un 55%. Por encima de 70, las estadísticas apuntan inevitablemente hacia la muerte.
Desafortunadamente la modernidad se ha hecho para los coches, no para la gente, aun en ciudades como la de México, donde se han construido circuitos para los ciclistas, no se han puesto límites a la velocidad en las vías no rápidas, siguen circulando los autobuses en zonas que deberían ser peatonales. Por cierto ya me tocó ver hace poco el atropellamiento de un ciclista, en una vuelta en la colonia Juárez.
En el resto de las ciudades mexicanas sucede lo mismo, agravado en algunas pequeñas y con un Centro Histórico importante como Oaxaca, donde la situación es extrema y la circulación en el CH es verdaderamente complicada. Los ciudadanos deberían estar concientes de ello.
Con la Iniciativa de los 30 y topes de velocidad al resto de las áreas urbanas, las ciudades serían menos peligrosas, con el plus de una reducción de la contaminación, que en las ciudades es provocada fundamentalmente por los vehículos automotores.
La lección sería aprender de estas iniciativas, claro no es sencillo, pero sería importante adoptarla por lo menos en los Centros Históricos y en las zonas residenciales y diseñar programas que incentiven el uso de bicicletas, pero claro con medidas extremas de seguridad.
¡Feliz Año Nuevo!
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