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Tareas de Claudia sin AMLO: economía y Casa Blanca
México, D.F. 10 de junio de 2013 (Quadratín).- En la fórmula actual para la distribución del Fondo General de Participaciones, desempeña todavía un papel importante la fórmula de distribución aprobada en 1990. En efecto, desde 2008, al incremento de participaciones por encima del nivel nominal de 2007 se le aplica una nueva fórmula basada únicamente en la población domiciliada, pero lo obtenido hasta diciembre de ese año, se distribuye con los coeficientes y montos de la fórmula anterior.
Así el coeficiente anual se saca de la ponderación de lo distribuido de acuerdo al seguro de lo pagado en 2007 y el nuevo porcentaje del incremento, en función de su participación relativa en el total. Hoy el primer coeficiente representa cerca de dos terceras partes del total, aunque en el tiempo terminará participando con menor porcentaje, en la medida que la recaudación crezca. A este incremento de la nueva fórmula se le llama el copete, por lo que en otras palabras el peso proporcional de la garantía depende del incremento del copete.
Pero la crisis de 2009 y su impacto en la recaudación lo han hecho vivir aún y esto retrasa el tiro de gracia a las entidades perdedoras. Ya que el cambio de fórmulas basadas en la población, además de eliminar incentivos, condenó a algunas entidades a la ruina fiscal, ya que todo cambio genera gandores y perdedores, en virtud del efecto de la suma cero: para que yo gane tu pierdes o viceversa.
Al respecto el DF presentó un recurso de Controversia Constitucional, dado el un impacto negativo del cambio, que por supuesto se trasladó también a los municipios de las entidades perdedoras. Pero sólo se comprendió y fue apoyada por Sonora y después por Nuevo León, entidades que recaudarían más sin estar coordinadas.
En 2009 la recaudación tributaria estuvo por debajo de su nivel corriente de 2007, con lo que prevalecieron ese año los coeficientes de la Fórmula de 1990, pero en 2010 con el incremento de la recaudación (recordemos el punto del IVA, lo de telecomunicaciones y la mejora en la administración tributaria) la recaudación federal participable volvió a crecer y regresó el efecto negativo y los perdedores volvieron a perder, y claro los ganadores siguieron ganando, pero dado el rezago recaudatorio de los impuestos federales, la gradualidad ha sido lenta, muy lenta, con casi cuatro años de rezago en términos reales.
Los cambios de 1990 fueron formulados por las entidades federativas, concretamente se trató de una propuesta de Oaxaca, apoyada por Michoacán, Zacatecas y Puebla, siendo concertada con la Subsecretaría de Ingresos de Hacienda. Dada la suma cero, se incluyeron además de incentivos al esfuerzo recaudatorio local en el Fondo de Fomento Municipal, dos reservas de contingencia y compensación, quedando esta última vigente hasta diciembre de 2007.
En esa fórmula se incluyó el Factor Poblacional, pero sólo para un 45 % del FGP y de manera gradual en la primera parte del FGP. Antes en 1990 se discutió una propuesta que sugería distribuir las participaciones en función sólo del número de habitantes. Pero se llegó a la conclusión por los funcionarios fiscales de ese tiempo, que era regresivo, como se ha visto con la fórmula de distribución del FORTAMUN. vigente desde 1998, para los municipios.
Esa fórmula fue impulsada y aprobada por una mayoría abrumadora de las entidades federativas, con la participación de Hacienda que ayuda a perfeccionarla, después de la realización por lo menos de 12 reuniones nacionales en 1990, de la Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales y del Grupo Técnico para la Revisión de la Fórmula, que encabezaba quien esto escribe en su carácter de Secretario de Finanzas de Oaxaca.
Hay testimonios importantes de lo que entonces sucedió y evaluaciones respecto al resultado, sin embargo sin consenso se cambiaron las fórmulas en 2008, dando un peso total al factor poblacional, sin incluir ningún mecanismo de compensación apara las numerosas entidades perdedoras.
Pues bien es la fórmula ha sobrevivido al cambio de 2008 y todavía representa más de tres quintas partes de la fórmula integral, aunque ya se han dado grandes perdedores.
Entidades afectadas por la fórmula de 1990, que las hubo, han pedido retornar a la fórmula anterior al cien por ciento.