
Tareas de Claudia sin AMLO: economía y Casa Blanca
Oaxaca, Oax. 13 de mayo de 2013 (Quadratín).- Característica del sistema tributario mexicano desde siempre, después de revisar Propuestas y Diagnósticos, es la falta de consensos y de acuerdos. ¿Podremos superarla?
El tema de la reforma fiscal y la descentralización de responsabilidades tributarias y del gasto público, han estado presentes por lo menos desde hace más de 40 años. Ya he comentado recientemente acerca de los diagnósticos relevantes que se han hecho desde el Gobierno y desde la sociedad sobre el tema, así como las propuestas oficiales y de los diversos sectores sociales sobre la necesidad, contenido, tiempo y orientación de las reformas fiscales, entendiéndolas como un proceso integral, federalista y participativo.
Hemos pasado por una Convención Nacional de las Haciendas Públicas, por varios congresos nacionales de economistas y de otros colegios, por muchos foros de los sectores privado -COPARMEX, CCE y el CEESP-, de las organizaciones sindicales, de los partidos políticos -destacando los dos de la UNAM con la participación de los centros de estudio de los mismos-, los de otros colegios de profesionistas y centros académicos afines al tema y por supuesto de legisladores de los diferentes partidos representados en el Congreso.
El tema sigue vivo y hoy se percibe la posibilidad de encontrar consensos, aún en temas tan delicados como el de la reforma fiscal integral, que no es un proceso fácil ni instantáneo.
La de la reforma fiscal ha sido una disputa permanente, con pocos consensos, donde muchos de los planteamientos se han quedado en eso por la falta de acuerdos, por el hágase la reforma en los huesos de mi compadre, sin embargo los tiempos han cambiado y en muchos espacios públicos, privados, gremiales, sindicales y académicos se esta retomando la concertación y el consenso como método y así lo reflejan los recientes acuerdos en materia laboral, de telecomunicaciones, financiera, etc. Recordemos los de la Convención Nacional de las Haciendas Públicas, y sus más de 300 acuerdos por consenso, es decir por unanimidad. Escribo sobre el tema , en virtud del papel que me toco desempeñar en la misma.
Tengo antecedentes al respecto, por ejemplo, en un texto que publique en un número temático sobre propuestas de Reforma Fiscal, de El Economista Mexicano en su primer número del año 2000, siendo Presidente del Colegio de Economistas. Me cito a mi mismo, en las conclusiones del ensayo:
Los rezagos en materia de gasto público incluido el social, el peso presupuestal de los rescates bancario y carretero, la evasión y la elusión fiscales, la extrema dependencia de los ingresos petroleros, el fenómeno de la economía informal, la insuficiente atención a la pequeña y mediana empresa y las crisis fiscales de estados y municipios, hacen necesario trabajar sobre una reforma tributaria que incremente sustantivamente los ingresos fiscales, en un proceso gradual sin crear nuevos impuestos;
Esto es, una reforma tributaria que aliente, no desaliente la inversión privada y la creación de empleos permanente en el sector formal;
Fortalecer la seguridad jurídica, facilitar administrativamente el pago de los impuestos, simplificar la legislación fiscal, combatir y hacer costosa la evasión;
Avanzar en la simplificación del sistema tributario en su conjunto, crear el Código de Derechos y Obligaciones de los Contribuyentes, establecer una Cruzada Nacional contra el Fraude Fiscal;
Fortalecer la administración tributaria con medidas como el servicio fiscal de carrera;
Convocar a una nueva Convención Nacional Fiscal Integral;
Descentralizar mayores recursos no condicionados a estados y municipios, que hemos propuesto desde foros como la Convención Permanente de Funcionarios Fiscal y el Congreso Nacional de Economistas de este año. (El Economista Mexicano. No. 1, año 2000)
Considero que la experiencia adquirida desde que fui Secretario de Finanzas de Oaxaca, como Coordinador de la Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales y como Titular de la Unidad de Coordinación con Entidades Federativas de la SHCP, desde BANOBRAS o la de mi contacto con los economistas de los estados desde que fui honrado por ellos, al elegirme en el año 2000, como Presidente del Colegio Nacional de Economistas, y el ejercicio del periodismo económico desde 1979, me permiten hacer estas reflexiones y compartirlas con los lectores.
[email protected]
Foto: Archivo