
La depresión posparto
MÉXICO, DF. 11 de abril de 2014 (Quadratín).-Existe incertidumbre entre los funcionarios fiscales estatales ante el panorama macroeconómico del País, más con las perspectivas sobre nuestro crecimiento del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, así como la reserva respecto a la inversión.
Desde hace algunos años el crecimiento económico ha sido ralo, modesto o simplemente mediocre, destacando la caída de menos 6.2 por ciento de 2009, precedida por las bajas tasas de 2007 y 2008, cuando sólo superamos a Haití.
En 2010 por el “efecto rebote” al tocar fondo un año antes, crecimos con el impulso de los cambios fiscales de ese año, principalmente el incremento de la tasa del IVA y algunos impuestos especiales.
En 2013 el crecimiento resultó inferior a las expectativas, en suma no fue un buen año, y en 2014 los pronósticos del FMI y del Banco Mundial, aparecidos esta semana, de tres y 3.5 por ciento para 2015, lejos de la meta oficial de 3.9 y 4.7 por ciento respectivamente.
Crecemos más que Brasil, cierto, pero menos que Perú (5.5%), Panamá (7.2%), Colombia (4.5%) y Chile (3.6%). Y ojo el crecimiento de un año puede ser engañoso, ya que no es lo mismo crecer después de un año con crecimiento alto, que de uno de crecimiento bajo.
En 2010 crecimos por el “efecto rebote”, pero no alcanzamos ni de lejos el nivel de 2008, cuando ya estábamos con retraso.
En lo fiscal cuando se utiliza la dinámica recaudatoria como base, los incrementos del más rezagado, lucen más que los del que tiene históricamente una buena recaudación.
Es el caso por ejemplo de la inversión extranjera directa (IED), en donde perdimos frente a países como Brasil y Chile, y por supuesto aun sin netear, teniendo una base más baja, los incrementos nominales significan porcentajes mayores.
Si a ello le agregamos el dato de la menor recaudación en el mes de marzo, a pesar de que en el trimestre el saldo en las participaciones de las entidades federativas y municipios está por arriba de lo presupuestado, aun estamos muy lejos de alcanzar niveles reales aceptables, ya que apenas en 2013 superamos los niveles de 2008.
Hay un problema severo de inversión y la única salida que se ve es apostar al mercado interno, dinamizar el gasto público y revisar la distribución de facultades tributarias y de responsabilidades de gasto.
Todo mundo festina las reformas logradas el año pasado, pero se ha dicho que son de lenta generación, y la coyuntura demanda tomar acciones que estimulen el crecimiento, a partir del incremento de la inversión pública.
Por ello para las haciendas locales es delicada esta situación, dada su fuerte dependencia de las transferencias de recursos federales, la imposibilidad de influir en decisiones de política monetaria o de comercio exterior por ejemplo, lo que los mantiene vulnerables al comportamiento de la economía y de decisiones en que no participan.
Además sus finanzas están agobiadas por el lado del gasto, por los pari passus, el gasto en educación básica y algunas, el servicio de su deuda pública.
En propio FMI comenta como un factor de vulnerabilidad fiscal, el endeudamiento de los gobiernos subnacionales en México, Brasil, Pakistán y China que ya llega al tres por ciento del PIB, con casos extremos al respecto.
Una situación de estrés en las entidades federativas, son las aportaciones que tienen que hacer para accesar recursos federales.
No obstante se espera un segundo semestre con mejores resultados como comenta en El Financiero el Presidente de ANTAD, sin embargo es claro que el crecimiento seguramente será menor.
Ex Presidente del Colegio Nacional de Economistas