
AMLO y López Gatell, el Covid impune
MÉXICO, DF, 23 de marzo de 2015.- Esta semana, con límite el 29 de marzo, deben presentarse todas las solicitudes de registro de candidaturas para diputados federales, tanto de mayoría como plurinominales. Las campañas, que arrancan formalmente el 5 de abril, irán subiendo de intensidad, pero lamentablemente se dan en medio de un contexto de malestar y desconfianza respecto a la política, como actividad, y a los políticos, como grupo social.
Dicha situación agudiza el menor interés que generalmente, pero equivocadamente, despiertan las elecciones federales intermedias. Además, las listas de candidatos que se han dado a conocer incluyen a algunos personajes marcados por el rechazo y el desprestigio, o bien sin aparentes méritos o credenciales para poder cumplir digna y eficazmente con la función de representación popular y de toma de decisiones críticas para México.
Las candidaturas de baja calidad sólo amplían el alejamiento entre la clase política y el resto de los mexicanos. Se les ve como producto de la pertenencia a grupos, a veces nepotismo o intercambio de favores y cuotas, más que de la idoneidad de los perfiles.
Se requiere de mucho más cuidado en la selección de candidatos.
Lo que necesitamos son personas que destaquen por su conocimiento y compromiso frente a los retos del país y de sus comunidades, así como por sus capacidades e ideas.
No obstante, desde el sector empresarial hemos insistido que lo peor que podemos hacer los mexicanos es retraernos de la vida política. El alejamiento ciudadano del desarrollo de las elecciones contribuye a que los malos políticos prosperen y actúen a sus anchas, sin exigencias de compromisos y planes de trabajo puntuales; y desde luego, sin una posterior rendición de cuentas a sus representados.
Ni la abstención, ni el voto nulo o el boicot electoral son soluciones: es dejar el camino libre al llamado voto duro de cualquiera de los partidos, dejando que militantes y operadores políticos decidan por todos nosotros.
Al contrario: tenemos que exigir que se hagan más debates, que se presenten propuestas y compromisos concretos; posturas claras frente a los principales problemas del país, de los estados y los municipios; no debemos conformarnos con campañas basadas sólo en spots o ideas huecas.
México necesita mejores candidatos, tanto como de mejores ciudadanos, que sean votantes informados.
Mucho menos puede aceptarse que se amenace con impedir que la gente pueda ejercer sus derechos democráticos, por más problemas que existan en cualquier lugar, municipio o región. El Estado tiene y debe garantizar que se realicen en paz y con seguridad los procesos electorales en todo el país, máxime en las zonas donde existen conflictos sociales o fuerte presencia de la delincuencia.
Resulta fundamental que se den plenas garantías para la realización de los procesos electorales, sobre todo en Guerrero, Oaxaca y algunas zonas del país.
Todos tenemos que respaldar a la autoridad electoral, y los partidos deben evitar cualquier tipo de acciones que puedan debilitar su funcionamiento, capacidad y credibilidad. El INE y la democracia son propiedad de todos los mexicanos, no de los partidos políticos.
No podemos permitir que los procesos electorales sean factor que agrave los problemas que tenemos en México de fragilidad institucional; el desprestigio de algunos políticos, acaba contaminando la credibilidad y fortaleza de nuestras instituciones.
Tenemos que seguir avanzando en la construcción democrática, trabajando para fortalecer las instituciones y corregir, donde sea necesario, por ejemplo para que nuevos derechos como el de las candidaturas independientes funcionen mejor, y crezcan como opciones competitivas.
Sigue pendiente revisar a fondo temas como la figura de los legisladores de representación proporcional, el tamaño de las cámaras, los fueros anacrónicos que subsisten o la segunda vuelta electoral.
Pedimos que ya no se siga retrasando la aprobación de la reforma para crear el Sistema Nacional Anticorrupción y otros grandes pendientes, como la legislación secundaria del IFAI y los cambios que urgen en materia de seguridad y justicia.
Por lo pronto, en esta coyuntura, lo que más se precisa es el respaldo pleno del Estado y de los ciudadanos a la vía electoral; a la vía democrática, como el medio legítimo para tomar decisiones colectivas, así como una actuación responsable por parte de los partidos y los candidatos: con apego a la legalidad, y se exige un comportamiento republicano.
Estamos a tiempo de generar un pacto de civilidad entre los partidos, como se hizo en el 2012, con plenas garantías para candidatos y ciudadanos. No queremos que lo que domine sean las acusaciones mutuas, las amenazas, las campañas superficiales y una ciudadanía apática, retraída, que se queja pero no cumple con la parte que le toca para resolver los problemas.
Insistimos: México necesita más candidatos y ciudadanos de alto nivel. Hagamos de estas elecciones una ocasión para avanzar en este gran reto, que es de todos.