
Comprometen Soapa y ayuntamiento de Oaxaca mejoras en infraestructura
Oaxaca, Oax., 25 de julio del 2011(Quadratín).-Con un auditorio Guelaguetza lleno desde una hora antes del inicio de la representación, se realizó la primera función de Donají
La leyenda; este es, formalmente, el estreno del nuevo recinto, remozado y con la enorme estructura que sostiene la velaria blanca.
El gran toldo le da un sentido muy contemporáneo al interior del tradicional teatro de estilo griego, construido a mediados de la década de los setenta para ser la sede de las Fiestas de los Lunes del Cerro.
Muy temprano estaban listas y listos los intérpretes de la escenificación de la historia de la princesa zapoteca que es el símbolo del sacrificio por el pueblo y, al acercarse el momento de la tercera llamada, se colocan en sus lugares de inicio; algunos de ellos tienen que salir al graderío de la sección C para hacer su primera aparición.
El presidente municipal, Luis Ugartechea Begué y la presidenta honoraria del DIF municipal María de los Ángeles Martínez Arnaud, llegaron puntuales, acompañados del gobernador del Estado Gabino Cué y la presidenta honoraria del DIF estatal, Mané Sánchez Cámara y los invitados especiales, entre los que se encontraban las actrices y conductoras Fabiola Campomanes y Yolanda Andrade.
El nuevo auditorio ofrece ventajas muy evidentes en términos de iluminación: los varales que penden de la parte más alta de la estructura hacen posible que el escenario redondo sea mejor afocado, que se puedan delimitar de manera óptima las áreas de luz y se creen ambientes más sugestivos; además, a lo largo de los arcos que se alzan sobre las cuatro secciones de gradería, hay reflectores que hacen llegar la luz a la totalidad del interior del recinto, lo que provoca efectos nunca antes vistos en la famosa Rotonda de las Azucenas.
Cuando se dio la tercera llamada, el público aplaudió y la primera sorpresa fue el descenso de los guerreros aztecas del emperador Ahuizotl que llegaron con antorchas en mano, representando la llegada de las huestes del Anáhuac sobre el valle de Oaxaca para conquistar Zaachila, sede del poder del rey Cocijoeza, quien perdió la batalla y se vio obligado a firmar un pacto de paz que incluía el matrimonio con Pelaxilla, hija del emperador que gobernaba desde la gran Tenochtitlan.
En esos momentos fue de gran impacto ver las cuidadas figuras masculinas tocando los caracoles y los ejecutantes que descendieron rápidamente las escaleras hasta el escenario.
En el siguiente cuadro destacó el cuidadoso manejo directivo de un numeroso grupo de intérpretes; cuando se hace la presentación de la recién nacida Donají. Los huipiles en colores llamativos y contrastantes lucieron muy bien; a diferencia de otros años, el atuendo femenino es amplio y recatado, ya que en representaciones de hace una década las aberturas de las faldas eran bastante pronunciadas.
La dificultad de este cuadro radica en el baile, que se ejecutó con precisión, en donde guerreros y doncellas desarrollaron distintos patrones de movimiento en los cuales no se debe perder la orientación, pues se podría arruinar la alineación que es muy evidente desde la mayor parte de los lugares del público. No hay que olvidar que en el Auditorio Guelaguetza, la visibilidad completa del escenario la tiene aproximadamente el 75 por ciento de las personas.
El oráculo que revela el destino aciago de la pequeña princesa fue poderoso, planteando la expectativa de cómo iba a desarrollarse, a partir de ese momento, la trama.
La escena nocturna en la cual, tanto las doncellas como Donají dormían, fue resuelta con un muy buen ambiente de iluminación; en el momento en el que se narraba el inicio de la guerra entre zapotecos y mixtecos, hubo un despliegue de fuegos artificiales en las inmediaciones del Zócalo de la ciudad, lo que le dio un efecto muy impactante al instante.
La música prehispánica y mestiza de México, las composiciones de Luis Sandi, así como las piezas sinfónicas de Silvestre Revueltas y Pablo Moncayo, le imprimieron a cada momento dramático la fuerza necesaria para que el público se sintiera conmovido por la historia.
La expresión corporal de las y los histriones era evidente desde cualquier punto; se vio el resultado de las extenuantes jornadas de ensayo que, comprometidamente, cumplieron quienes integran el Ballet Folklórico de Oaxaca.
La escena del encuentro entre el guerrero mixteco Nucaano y Donají con su posterior romance, tenía ya atrapado al público, destacó la fuerza de Carlos Alberto Rosales y de Ingrid Reséndiz en ese momento clave de la historia.
La secuencia final de la entrega de Donají como prenda de paz en la guerra entre mixtecos y zapotecos, el ataque sorpresivo de los zapotecos y el sacrificio de Donají, se sucedieron con gran rapidez.
Fue notablemente fluida la narración hecha por Gustavo Pérez Jiménez, voz de gran reconocimiento en las Fiestas de los Lunes del Cerro desde hace 40 años, y el joven locutor Arturo Hernández Santos, así como la caracterización vocal de María Eugenia Moreno y Fabiola Rosales Moreno.
La escena mejor lograda desde el punto de vista interpretativo es la que presentó al pastor, que a orillas del río Atoyac, se encuentra al lirio que representa al espíritu de Donají. La ejecución a cargo de Diego Fernández y Denisse Morales fue de muy buena calidad, limpia y expresiva. Hay que hacer notar que este momento es muy demandante porque están solo dos personas en el escenario y deben tener una presencia escénica y habilidades dancísticas lo suficientemente desarrolladas para llenar el espacio cultural con mayor capacidad de espectadores de Oaxaca.
El momento del cierre fue novedoso, la proyección de luz en la superficie interna de la velaria, así como el uso de pirotecnia fría al interior del escenario y pirotecnia tradicional en la explanada del auditorio le dieron una nota festiva inolvidable al final de esta primera representación de una de las leyendas más entrañables de la tradición oaxaqueña. El maestro en pirotecnia Hugo Platas Pérez, sabe hacer muy bien su trabajo y es ya el encargado de que el fuego sea usado con fines festivos en esta temporada.
Después del nutrido aplauso del público, el director del espectáculo, Fernando Rosales, expresó su satisfacción por los resultados y la firme intención y el compromiso de mejorarlos para el próximo fin de semana, porque ¨esto fue verdaderamente un estreno , y hay que sacarle provecho a todas las posibilidades técnicas que nos da el nuevo Auditorio Guelaguetza¨, comentó.