
Phil Murphy en México
MÉXICO, DF. 15 de septiembre de 2014 (Quadratín).- Hoy, en México, enfrentamos el gran reto de que las reformas estructurales que hemos decidido emprender, como nación, tengan éxito en su paso de las leyes a los hechos.
La expectativa es muy alta, porque necesitamos asegurarnos de que los cambios tengan un efecto multiplicador conjunto, trascendiendo el ámbito de competencia específico de cada uno de ellos, hacia una transformación profunda y positiva de la realidad nacional.
No podemos fallar y dejar pasar esta nueva oportunidad para que México despegue con fuerza en su desarrollo.
La prueba es para todos: de los tres niveles de gobierno, pero también para los distintos sectores de la sociedad, desde luego, incluyendo de manera destacada a la iniciativa privada.
Todos necesitamos tener bien clara la ruta a seguir, así como las fuerzas, debilidades, oportunidades y amenazas con que acometemos el desafío. Hay que precisar lo que falta, los principales retos y objetivos, así como delimitar las prioridades estratégicas, las responsabilidades de cada quien y los parámetros de seguimiento en esta fase de implementación.
Es tiempo de que la etapa política del impulso transformador dé paso a la planeación estratégica y una ejecución puntual y eficaz, apuntalado todo ello con una serie de principios transversales, indispensables para garantizar que las reformas funcionen, se proyecten en todo su potencial y se traduzcan en beneficios para todos los mexicanos: transparencia, Estado de derecho y desarrollo institucional, y participación amplia de los sectores involucrados y de toda la sociedad, trabajando en equipo con las autoridades en torno a una visión clara y definida.
No podemos permitirnos una implementación signada por la improvisación o la desarticulación entre instituciones, órdenes de gobierno o entre las iniciativas del sector público y el privado.
También debemos prever que los esfuerzos no adolezcan de falta de integralidad, seguimiento y constancia, todo lo cual sería una receta para que las reformas se malogren o que se limite seriamente su enorme potencial.
Resulta crítico el compromiso y el sentar bases para evitar que la opacidad y la corrupción deformen o subviertan la transformación.
Una implementación eficiente, necesariamente debe cuidar que no haya espacios y vacíos proclives para prácticas corruptas, lo cual es probablemente el mayor riesgo para una ejecución eficaz. En otras reformas que se han emprendido históricamente en México, la falta de cumplimiento de las leyes ha sido precisamente el factor que ha hecho fracasar o acotar el potencial de los procesos de cambio.
Asimismo, tenemos que fomentar activamente la inclusión: que las reformas sean de todos, como responsabilidad y derecho a participar en las oportunidades que se abren, para que los beneficios se extiendan a todos los mexicanos.
El último tercio de 2014, es clave para apuntalar una plataforma eficiente para la implementación de las reformas. Hay que trabajar con visión, con tanto sentido práctico, como compromiso. En este objetivo, hay varios temas relevantes sobre los que tienen que definirse puntos que marcarán de manera fundamental los procesos de las reformas.
En el Congreso de la Unión, está pendiente la discusión, enriquecimiento y aprobación del paquete de reformas que deberán dar pie a un sistema sólido para combatir la corrupción y la impunidad. Este asunto es de alta prioridad.
El ciclo reformador estará incompleto sin este paso para renovar la vida pública, contando con instrumentos como una Comisión Nacional Anti Corrupción, autónoma y con facultades y recursos para ir en serio por un cambio en este desafío de todos los mexicanos; así mismo la fiscalía anti-corrupción que dependerá de la PGR.
Hacemos un llamado a todos los órdenes y poderes de gobierno a comprometernos en esta lucha, y un exhorto a la sociedad en general, y a los medios de comunicación, a que seamos firmes promotores del cambio, vigilantes de que efectivamente se dé.
Vemos con beneplácito el anuncio que ha hecho el Secretario de Hacienda y Crédito Público de presentar, este mismo mes, iniciativas en materia de competitividad y planeación, con la expectativa de que empecemos a trabajar fuertemente en una nueva política nacional de fomento industrial, en los muchos retos y oportunidades que existen en cuanto a desarrollo regional, productividad y competitividad, ligando todo ello a las reformas.
El análisis y enriquecimiento del paquete económico para el 2015, desde luego, es de la mayor importancia. Tenemos que seguir trabajando para corregir puntos que no son favorables para la formalización, la competitividad, la inversión, el crecimiento y la creación de más y mejores empleos. Asimismo, en la reingeniería del gasto público, para que sea cada vez más eficiente y transparente, con una tendencia decidida a aumentar la inversión productiva por sobre el gasto corriente.
A través de este espacio de difusión y reflexión, como en otros, estaremos presentando las prioridades que vemos en el sector empresarial, en el camino de las reformas, así como propuestas concretas para avanzar más rápido y eficientemente.
En este nuevo aniversario del inicio de la gesta por la independencia nacional, lo mejor que podemos hacer, todos, es redoblar el compromiso por el desarrollo de nuestra patria, para que superemos los grandes problemas que hemos arrastrado siempre, como la pobreza y falta de oportunidades de una parte sustancial de la población.
Las reformas son una oportunidad efectiva para marcar un punto de inflexión en éste y muchos otros desafíos. Nosotros, en el sector empresarial, estamos unidos y comprometidos a trabajar por una reforma profunda para el progreso nacional.