
Tareas de Claudia sin AMLO: economía y Casa Blanca
Oaxaca, Oax. 27 de agosto 2012 (Quadratín).-El próximo sábado primero de septiembre arrancará la nueva legislatura federal, y ésta coexiste con uno de los momentos más delicados de nuestra historia política contemporánea. Al margen de cálculos, optimismos, analogías e inercias, haré algunas consideraciones.
1) Definición.
Nuestro poder legislativo ha cobrado relevancia en los últimos 15 años. Desde aquella LVII legislatura (1997-200) en la que el PRI (partido en el gobierno) perdió la mayoría en la Cámara de Diputados, eliminándose así la Gran Comisión como órgano de gobierno interno. A partir de entonces nuestro Poder Legislativo se ha transformado en una arena política para la exposición (más no dictaminación) de las controversias nacionales. Tomando en cuenta este avance considerable en el comportamiento de nuestro Congreso, sería un franco retroceso confundir disciplina parlamentaria con doblegamiento legislativo. La tentación la vivirán por un lado los priistas (207 diputados y 52 senadores) que puedan adoptar un papel testimonial como el de antaño de voceros del Presidente en turno-; y por el otro los panistas, que después de 12 años experimentarán un proceso de emancipación del poder presidencial, situación que induzca a reinstalar la vieja costumbre de recibir línea priista desde los pinos.
2) De cara.
Partiendo del hecho de que los Congresos son los catalizadores y termómetros de los cambios políticos de un país. En estos legisladores recae una enorme responsabilidad al ubicarse en los albores del relevo en el Gobierno de la República en medio de severas acusaciones. Les tocará mediar política e institucionalmente ante los inminentes efectos de descontento que pueda generar la declaración de validez de la elección presidencial que emita el Tribunal Federal Electoral ; y no sólo eso, sino que también tendrán que asegurar las condiciones para la toma de posesión del Poder Ejecutivo federal entrante. En ese contexto, no resulta conveniente depositar únicamente las esperanzas en las habilidades y destrezas de negociación de las principales personalidades de la legislatura; sino más bien, habría que concentrar los esfuerzos en lo que se debe hacer en estos 3 meses de transición, sin perder de vista lo que no se debe hacer.
3) Prioridades.
Así parece haberlo entendido el próximo diputado coordinador de la fracción priista, Manlio Fabio Beltrones, al declarar que no es conveniente generalizar los impuestos (en este momento). El todavía senador, dijo que lo primero que habría que hacer es combatir la evasión fiscal, acabar con los privilegios y optimizar el gasto. Estas declaraciones parecen reconocer dos cosas a brote pronto: primero, el clima de incertidumbre política por el que atravesamos no se presta para una medida impopular de esta dimensión, cualquier elemento contrario al bolsillo del ciudadano puede enrarecer aún más la situación política. Y segundo, sería una clara provocación a los partidos de izquierda el promover una aberración de tales características, luego de que uno de los principales acuerdos alcanzados en su Cumbre de la Izquierda Mexicana fue evitar la aprobación de un IVA generalizado.
Si de verdad se quiere brindar un bálsamo político a nuestra saqueada nación y atender los reclamos de los movimientos sociales, se deberán enfocarse en aprobar las reformas coyunturales que Peña Nieto recientemente prometió: la Comisión Nacional Anticorrupción, la mejora de una Ley de Acceso a la Información y la supervisión de la contratación de publicidad gubernamental. Cabe señalar que en esta última tengo mis dudas, ya que los poderes fácticos lograron instalar a sus representantes en ambas Cámaras con la consigna de detener cualquier reforma en materia de comunicaciones que los pudiera afectar, así como revertir la prohibición de compra de espacios publicitarios por parte de actores privados y partidos políticos -disposición incluida en la última reforma electoral del 2007-.
4) Riesgos.
Algunos políticos irresponsables e ideólogos pragmáticos ven con optimismo el escenario parlamentario por sus condiciones numéricas. Le apuestan a la sumatoria de votos PRI-PAN para sacar adelante en los polémicos términos que han insistido las reformas estructurales económicas que tanto les urge: hacendaria, laboral y energética. Esa eventual alianza rebasa las dos terceras partes que se requieren para aprobar las reformas constitucionales (333 votos a favor). El ingrediente que hoy los detiene, incluido a este agonizante gobierno panista que intentará empujarlas, es la incertidumbre política postelectoral que le arrebatará posibilidades inmediatas a esta eventual alianza.
5) Fama pública.
Finalmente, hoy en día es habitual hablar mal de los legisladores, algunos medios de información se han encargado de hacerles una de las peores famas públicas que hay. Sin embargo, yo disiento de esas críticas coléricas sin obviar las limitaciones y notables deficiencias en muchos de ellos, me inclino más que sabrán entender el momento que vivimos, basado en que son la expresión de pluralidad política de nuestro sistema de partidos y los diseñadores de las reglas del juego de nuestro país. En ese entendido, uno de sus principales quehaceres será el ponerle limites a los que gobernarán desde los otros poderes (principalmente el ejecutivo).
Erigirse como contrapeso y obstáculo institucional responsable no es malo, si tomamos en cuenta que el fantasma del autoritarismo reaparece cuando un gobierno tiene matices dominantes. Y eso, ya lo superamos.
[email protected]
Twitter: @juandiazcarr
Maestro en economía, licenciado en derecho y maestrante en periodismo.