
Periodistas del New York Times podrán utilizar IA de forma legal
Oaxaca, Oax. 15 de agosto del 2011(Quadratín).- El Gobernador del Estado realizó esta semana algunas modificaciones en su gabinete, atendiendo a las circunstancias imperantes y a la necesidad de imprimirle el sello a la alternancia. La llegada de Jesús Martínez Álvarez a la Secretaría General de Gobierno significa entre otras cosas, un tiro de tres bandas: reinstala a la institucionalidad, abre la posibilidad a un proyecto de entreveramiento generacional, y recompone las fuerzas al interior del gobierno.
Nadie puede negar, el complicado arribo de Irma Piñeiro Arias a la Secretaría General ante el inmediato veto de la sección 22 del magisterio, obstaculizada y privada de los elementos básicos que se requería para atender con eficacia la política interior, las extralimitaciones protagónicas de Benjamin Robles que ensayaba funciones de co-gobernador sin alcances notables y errores diversos, y la presión trípode que ejerce la herencia -el tiempo- y las expectativas, marcaron el precedente en este reemplazamiento.
El relevo en esta secretaría revela, entre otras cosas, el inicio del desenlace con algunos grupos de poder, la conclusión de ciertos compromisos adquiridos que fueron impuestos desde el inicio de esta administración. Si bien es muy pronto para evaluar los efectos de esta decisión, lo cierto es que Irma Piñeyro fue víctima del círculo estrecho del gobernador que, cuando no tenía que tocar base con éstos para atender asuntos de su propio encargo, quedaba fuera de la jugada política. Ciertamente las zancadillas políticas que le propinaron algunos miembros del gabinete la desgastaron, la llevaron a la inoperancia, pero también el encono que genero su filiación partidista -que no previó el mandatario estatal-, fueron los fundamentos que se consideraron para este cambio.
A LA INSTITUCIONALIDAD… La designación de Martínez Álvarez responde a la necesidad de corregir la ruta emprendida, de recuperar los hilos de la política interna para darle estabilidad y solvencia a la alternancia. La trayectoria y el oficio político constituyen la carta de presentación del nuevo secretario, un hombre que lo ha sido casi todo en el servicio público, lo que supone que no actuará bajo aspiraciones electorales. Un oaxaqueño que sabe que las amenazas que acechan a la entidad pueden detonarse a la menor provocación.
PLAN GENERACIONAL. El titular del ejecutivo se mostró sensible al corregir, consciente de la tarea de gobierno y de los vicios de comportamiento de algunos de sus colaboradores. Este reacomodo debe incitar a entremezclar generaciones, a encauzar a su equipo de trabajo hacia un cambio de estafeta planeado.
Los desplazamientos generacionales sin proyecto de entreveramiento le son muy costosos a la población. Saltan a la vista los penosos casos dónde se retira a la experiencia sin la transmisión prácticas y enseñanzas para debutar a los desconocedores optimistas, lo que ocasiona debilitamiento del poder y la ineficacia. El gobierno de la república es un buen ejemplo de sus malos efectos, el presidente decidió rodearse de sus leales y compañeros de generación y el saldo de la inexperiencia ha sido muy alto para el país: más problemas y menos acuerdos.
A razón de lo anterior, un buen ejemplo es lo que hizo Manuel Bartlett Díaz como gobernador de Puebla (1992-1998), quién gestó un modelo planificado y ordenado de relevo generacional. No sacrifico la experiencia de los políticos tradicionales y le dio entrada al talento y entusiasmo de sus jóvenes colaboradores, propició que los titulares de las secretarías fueran los políticos de trayectoria durante los primeros años de su gobierno, y acompañando a éstos en las subsecretarías o cargos relevantes los nuevos funcionarios hasta ocupar la titularidad. Con este planteamiento consolidó a su gobierno, no expuso a esa entidad a los vaivenes de los cambios, y le abrió paso a una nueva camada de políticos que dotó de formación en tareas de gobierno y administración pública, como se representa en la clase política poblana hoy en día.
REORDENAMIENTO INTERIOR. El gabinete aliancista fue diseñado en origen, para cumplir cuotas, compromisos y atendiendo a la pluralidad que la imagen mediática requería. El haber obviado el criterio de funcionalidad trajo aparejado la reproducción del modelo anterior: personajes cercanos que se valen de la cercanía, para acaparar funciones e instrumentos llevando al fracaso a un gobierno.
La llegada de Martínez Álvarez hará que los protagonismos se reduzcan y se recobre la institucionalidad en el gabinete, los primeros cambios ya se perciben como el lanzamiento de Robles Montoya a la coordinación de los módulos de desarrollo sustentable que resulta más conveniente que estratégico. Esto pareciera anunciar la reinstalación del tacto y la firmeza en las tareas de la gobernanza.
[email protected]