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¿Lealtad a quién?
Oaxaca, Oax. 12 de marzo del 2012 (Quadratín).- En tiempos de campañas electorales las estrategias son determinantes en la suerte de los candidatos, pero cuando éstas se sustentan en tender cortinas de humo, confundir al ciudadano y sembrar odio instantáneamente se opta por el camino de la desintegración nacional.
Tradicionalmente las campañas políticas en nuestro país se habían conducido a través de la necesidad de la población. En las épocas de la hegemonía priista el chantaje, la manipulación de los programas gubernamentales y las dádivas desde el poder constituían la clave para legitimar aquellos procesos electorales, nada competitivos. Años más tarde, en el proceso electoral federal del 2000, particularmente con la campaña de Vicente Fox se introdujo un elemento de novedad, la participación del consultor en las campañas políticas. En esa ocasión se configuró un modelo propagandista que utilizó a la mercadotecnia política como el mecanismo clave en la comunicación política. A partir de entonces, los estrategas electorales construyeron discursos impregnados de promesas con escasa esencia ideológica, para ellos la importancia del mensaje político no es el contenido sino en la forma. Hacen que el candidato se asuma como un guía y el electorado se comporte como una masa seguidora dominada más por el efecto que por la razón. Lo anterior, constituyó un referente en el comportamiento de los procesos electorales y el modo de comportamiento de las agencias de mercadotecnia política, no sólo porque representó notorias diferencias en el manejo de las elecciones respecto al modelo tradicional, sino porque la participación de los consultores se convirtieron en un eje fundamental en el desarrollo de las contiendas electorales.
LOS GURÚS. Los actuales asesores de los políticos retoman las ideas y planteamientos del padre de las Relaciones Públicas Edward Bernays (1891-1995). Este controvertido y genial personaje que revolucionó las relaciones públicas fue uno de los hombres más influyentes del siglo pasado. Este austriaco fungió como asesor de 4 presidentes de los Estados Unidos y fue pionero de las primeras campañas exitosas de publicidad de las empresas más importantes del mundo. Se apoyó en la cercanía de su tío Sigmund Freud (padre del psicoanálisis) para estudiar a la opinión pública y desarrolló técnicas de la psicología para depositar sus mensajes efectivos publicitarios, basado en aprovechar los miedos y traumas de la gente para persuadir, enajenar y manipular.
Actualmente estos conceptos son usados por los consultores más populares que están detrás de algunos candidatos presidenciales. Son especialistas en el estudio del comportamiento humano, pero están plenamente alejados de la ética y del modelo dialógico que establece como requisito la racionalidad, la libertad e igualdad de quienes intercambian discursos en el espacio público. Son expertos en usar y traducir los estudios de opinión y proyectar campañas electorales agresivas. Los antecedentes más cercanos los tenemos en el 2006 con la campaña que instrumentó Elba Esther Gordillo contra su enemigo Roberto Madrazo con el ¿Tu le crees a Madrazo?, yo tampoco; y la que se le diseñó a López Obrador con Un peligro para México y sus supuestas semejanzas con Hugo Chávez. Nadie podría negar que esas campañas son altamente efectivas para los inmediatos fines que son creadas, deteriorar la imagen del adversario y ganar las elecciones. Pero conllevan un alto costo político: desinforman, confrontan y pervierten aún más a la política. Si bien, la realidad nacional demanda un alto compromiso y respuestas puntuales de quienes aspiran gobernarlo y representarlo, el proceso de promoción político lo han transformado en el momento adecuado para evadir la realidad, propagar confusión y sentimientos de miedo.
¿QUÉ TRAMAN? A unos días de que formalmente inicien las campañas ya se alcanza a ver cuales son las estrategias de los candidatos y sus partidos.
El PRI no ha logrado conectar el mensaje de renovación en la opinión pública, no ha permeado del todo el concepto de partido renovado que aprendió de sus errores y hoy es capaz de corregir con absoluta humildad. Sus polémicos militantes y su condición de favorito lo ha mantenido casi inmóvil y sin dar respuesta a los asuntos de mayor relevancia nacional: las exigencias en la relación con los Estados Unidos, la inviabilidad de las reformas estructurales aconsejadas por el FMI, y el ¿cómo? del combate a la corrupción y la inseguridad. Sus estrategas están más ocupados en grabar spots de televisión que en cuadrar la ecuación que les puede dar la victoria: admitir sus errores y mostrar las divergencias conceptuales con el partido en el gobierno. En el caso del PAN la estrategia implantada por su asesor de cabecera, Antonio Solá Reche (especialista en campañas de miedo), es desconocer la realidad y esbozar un cuadro optimista de la situación nacional, así como utilizar los medios de comunicación para anunciar el crecimiento de su candidata y la consecuente cercanía con el puntero priista. Con ello, pretenden también desanimar a los seguidores de la izquierda y llevarlos a la indiferencia e inmovilidad. Y en la izquierda parece que la táctica será corregir los errores que provocó la soberbia del 2006 y responder lo que sus rivales no expresan. Introducir la idea de los valores y el amor parece ser oportuno en un contexto de crispación nacional, aunque parece que estos componentes son rebasados por el espectáculo mediático al que han acostumbrado al ciudadano.
COMPROMISO. Los que nos dedicamos a la consultoría política debemos asumir un comportamiento responsable en el ejercicio de nuestra actividad profesional y con especial cuidado en estos momentos tan delicados en el país. Eliminar el engaño y la maniobra como herramienta de ventaja, para sustituirlo por campañas que emitan definiciones de la identidad política del cliente y sus conceptos ideológicos. Nuestra contribución debe materializarse en ayudar a divulgar sus propuestas y favorecer al político con mensajes e imágenes creativas que permitan identificarse con el elector y distinguirlos de los otros candidatos.
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Twitter: @juandiazcarr
Maestro en economía, licenciado en derecho y consultor político.