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Oaxaca, invitado de honor en la FIL de Palacio de Minería
Oaxaca, Oax. 15 de marzo de 2013 (Quadratín).- Guillermo Rito, artista plástico y viajero incansable, decidió atracar con La nave de Alejandro en esta incierta primavera, en la galería de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, en el centro histórico.
La nave de Alejandro es el título de la exposición compuesta por veinte obras de arte abstracto en colores básicos, en las cuales el pintor originario de San Blas Atempa (1971) traza la ruta de un navegante de seis meses que viajaba todos los días por su taller.
Alejandro es un niño que se le perdía a su madre y con su andadera llegaba a mi taller. Me sorprendía que volviera todos los días. Yo nada más escuchaba las rueditas de la andadera y de pronto ya lo veía registrando cosas, mordiendo los tubos de pintura, los pinceles, lamiendo las telas. Nunca lo detuve. Me gustaba observarlo. De la emoción de ver al niño moverse de un lado a otro, buscando los colores, nacieron los cuadros de esta exposición, relata Guillermo Rito, un hombre corpulento y sonriente.
-¿Es necesario explicar el arte abstracto?
-Sí, porque el arte abstracto está lleno de símbolos. Lo que hacemos los artistas es abstraer la realidad. En mi caso, mis motivaciones tienen que ver con lo cotidiano, como la visita diaria de Alejandro a mi estudio.
Otro elemento cotidiano que lo ha motivado en su trabajo creativo ha sido el totopo. San Blas Atempa es el mayor productor de totopo en Oaxaca. En 2012, Guillermo Rito expuso en el Centro Cultural Santo Domingo El alimento necesario, una muestra compuesta por grabados sobre tortillas.
-¿Cómo se hace un grabado sobre un totopo, sobre una tortilla?
-Es una impronta sobre una tortilla. En un totopo normal, una vez que está cocido, se le imprime un sello hecho con alginato, un material que utilizan los dentistas. En algunos casos uso pintura vegetal.
-¿Y se conservan en buen estado?
-El clavo que usamos para condimento sirve también para conservar estas piezas, que ya tienen varios años. A propósito, en diciembre de este año vamos montar esta exposición nuevamente en el museo de la Secretaría de Hacienda.
-¿Cuántas tortillas son?
-¡Guau, son un montón! y sigo trabajando en eso.
Guillermo Rito suele pasar algunas temporadas en Islandia, otras en Londres y vive algunas temporadas en Nueva York. El primer mundo. En su cuenta de Face Book muestra sus recientes obras en body paint sobre la espalda de blancas mujeres escandinavas que, no obstante las nevadas, hicieron de lienzo en aras del arte.
-¿Cómo encuentra a su país cada que retorna de Islandia, un modelo de nación para el mundo?
-Me sorprenden los eventos que he visto últimamente, cómo las empresas pasan a manos de unos cuantos, todo se privatiza, todo. En lo artístico, afortunadamente, he visto que hay una gran apertura hacia nuevas propuestas de la plástica. Vemos al grafiti como algo normal y eso ayuda al artista y al espectador. Nos hemos quitado el tabú de que en el arte callejero hay vandalismo y creo que eso es una muestra de avance social; antes lo veíamos como algo negativo. Oaxaca en particular muestra un gran avance en este tema, lo cual debemos aplaudir porque motiva al artista y a la sociedad en general.
-¿Y qué pasa cuando regresa a San Blas Atempa, tan pobre?
-Uno siempre vuelve a su raíz. He estado en Islandia y en Londres y la diferencia en muy, muy grande. Vuelvo para visitar a mi mamá, a platicar con mi familia. Ahora estoy fraguando un proyecto para ir a San Blas a compartir poesía y pintura, con César Rito.
-¿Cómo se fugó de San Blas?
-No, yo no me fugué. Tengo conexión con mi gente, con mi tierra; mi tierra es como mi motivo para funcionar en esta carrera que elegí. Hay muchos rezagos, debido a cuestiones políticas y económicas; y a resistencias de la misma gente.
-¿Qué sensación le produce volver a San Blas?
-Uno siempre quiere lo mejor para su gente y a veces la resistencia de la misma gente para salir de su situación hace que nos cauce dolor. Me gusta regresar, sólo que tengo que volver a Oaxaca porque hay que seguir trabajando. Ahora estoy dando clases en la escuela de Bellas Artes, termino en abril y parto nuevamente, a Estados Unidos y a Canadá, e Islandia.
En tanto, el artista plástico egresado de la escuela donde hoy es profesor, trabaja por ahora en intervenciones de imágenes de la virgen de Guadalupe. Le dediqué a mi mamá unas piezas de la virgen de Guadalupe, de la que es muy devota. Se enfermó y me dio miedo que algo le fuera a pasar, comenta.
-¿Su obra es autobiográfica?
-Mi oficio es la extensión de mi persona; si pinto es una extensión de mi cabeza, de mis emociones, yo así lo veo. No creo que haya artistas fríos, uno trabaja con su sentido emotivo. Al menos en mi caso así es.
La exposición La nave de Alejandro, de Guillermo Rito, permanecerá abierta al público en la galería de la Escuela de Derecho de la UABJO hasta el próximo 30 de marzo.
Hace ya varios meses que Alejandro abandonó su nave. Ahora se mueve por su cuenta, ya camina, y ya pinta sobre las paredes.