
Las pugnas arancelarias y el efecto Trump
Villacaña y su informe
OAXACA, Oax. 10 de diciembre de 2014.-Veintiocho minutos después de las 5 de la tarde, el ritual iniciaba. Y es que el republicanismo mexicano está plagado de ellos. México está plagado de fiestas y los informes, independientemente de una estrategia de posicionamiento político, son una celebración cívica que, como el de Javier Villacaña culminó en una celebración social, una verbena al interior del palacio de gobierno.
El de Villacaña fue un mensaje sobrio, puntual, respetuoso y conciliador. Como es trágica costumbre, la gran mayoría de quienes llenaron la Plaza de la Danza fueron más a ver que a escuchar. Y es que nuestra raquítica cultura política arrastra la deuda de la atención y el juicio crítico de lo que en estas sesiones solemnes se informa.
A la mayoría de nuestra gente no le interesa qué se hizo ni qué se dejó de hacer; le interesa mostrar su solidaridad, su respaldo al informante o –como ha sido y sigue siendo común entre nuestra clase política- dejarse ver, mostrarse, tomarse la foto, dejarse abrazar… bañarse de pueblo; “dejad que los electores se acerquen a mí”.
Pasaban 20 minutos del Informe y Gabino no aguantó más. Inició diálogo con su presidente del Tribunal Superior de Justicia; Alfredo Lagunas retroalimentaba. Curiosamente los representantes de los tres poderes locales lucían detalles en morado. Gabino y Lagunas en sus corbatas y Leslie Jiménez en su vestido.
Villacaña daba puntualmente cuenta de cada uno de sus 5 ejes de gobierno. Hablaba de logros y cifras en los rubros de desarrollo social, transparencia, obra pública e infraestructura, atención a las minorías, juventud, deporte y uno de los que le valió interrupción con aplausos fue su programa “Oaxaca Verde” relacionado con el mejoramiento visual de nuestra ciudad capital.
Agradeció a quienes le han ayudado en la gestión de recursos y en la operación de programas de gobierno, aunque no a todos les mencionó por su nombre. La única tensión se dejó sentir cuando agradecía nominalmente al diputado federal Hugo Jarquín y a los senadores Rodolfo Romero Lainas y Eviel Pérez. Sólo un tímido aplauso entre la multitud. Aplauso que se ahogó en el mar de la confusión. Y es que en estos tiempos, poco se entiende de la cortesía y de la corrección política.
En el escenario los concejales, y los representantes de los 3 poderes, como invitados especiales, así como el máximo jerarca de la vigésimo octava zona militar. Cinco fueron los sorbos que Villacaña le dio al Gatorade de naranja que le tenían dispuesto al pie del estrado; cada sorbo lo bebía en medio de aplausos. Gabino aplaudía, Lagunas aplaudía, el General aplaudía, Leslie aplaudía. ¿Por qué sus compañeros panistas en el Cabildo no lo hacían? La postal de un distanciamiento o –al menos- falta de comunicación entre azules de la Plaza de la Danza y azules de San Raymundo Jalpan estaba frente a todos.
Entre los invitados “especiales” había de todo: el dirigente del PRI y –por supuesto- del Verde Ecologista; el Procurador de Justicia estatal, el Secretario de Administración, la ex rectora de la UABJO, maestra Leticia Mendoza, el ex coordinador del Coplade, Armando Navarrete Cornejo. La familia del presidente municipal no podía faltar.
“Agradezco especialmente a quien para mí es más importante que la política, a mi familia” decía Javier al inicio de su mensaje.
Es innegable que Javier Villacaña inició bien su gobierno y rinde buenas cuentas. Sabe que la política es oficio de percepciones y ha caminado haciendo que el gobierno municipal se vea y se oiga. En una frase soltó su intención de quedarse los tres años en la Plaza de la Danza: “en el primer tercio del camino que habremos de transitar” dijo, mientras resumía, casi al final de su mensaje, sus logros y sus resultados.
Por el bien de nuestra Verde Antequera, más vale que a su Presidente le siga yendo bien para que las buenas cosas sigan sucediendo.
Twitter: @MoisesMolina