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Oaxaca, Oax. 8 de mayo de 2013 (Territorio Score).- Las Estrellas llegan al Estadio Eduardo Vasconcelos para brillar intensamente en su diamante. La edición 810 del Clásico de Media Temporada iniciará a partir del próximo viernes con la llegada de los mejor del beisbol de la Liga Mexicana de Beisbol.
Si bien, el momento estelar será el domingo 12 de mayo con cuando se cante playball entre la Selecciones Sur y Norte de la Liga Mexicana de Beisbol, la actividad de la familia beisbolera iniciará el viernes con la celebración de la asamblea de la LMB en Oaxaca.
Esta será la segunda ocasión que la Verde Anquera es anfitriona de un Juego de Estrellas, tal y como lo hiciera en 1999, tan sólo un año después del primer título de los Guerreros de Oaxaca en el máximo circuito veraniego de beisbol.
La Zona Sur se impuso en el clásico de la campaña pasada, celebrado en el parque Monterrey, con score de 6-3. Ahora, la Norte buscará regresar a la senda de la victoria, en la cual transitó de 2003 a 2007, cuando ligó cinco triunfos. El Sur ha ganado tres de las últimas cuatro ediciones (2008 y 2011 y 2013).
1999, UN JUEGO PARA RECORDAR
En el recuerdo permanece aquella tarde del 31 de mayo de 1999, cuando el Estadio Licenciado Eduardo Vasconcelos fue testigo del clásico de media temporada, aquel con el que se le puso punto final al milenio pasado y que marcó un brillante lustro en la organización oaxaqueña.
A escasos ocho meses de conectar el hit que coronó a los Guerreros de Oaxaca en el memorable año del ´98, Ramón Esquer alineó como segunda base en el cuadro titular de la Zona Sur y, su brillante actuación lo catapultó a ser considerado el Jugador Más Valioso (JMV) de aquella constelación de estrellas. Su inolvidable barrida en home plate para anotar la sexta carrera, el par de hits que conectó en tres turnos y su carrera producida, fueron pilares en el triunfo sureño 7-2 sobre su similar de la Zona Norte.
Ramón Esquer unió su nombre como JMV al del neoyorquino Joel Chimellis, quien en el año de nacimiento del Club, se llevó la distinción en el extinto parque del Seguro Social, de la capital del país, 1996.
En aquel Juego de Estrellas de Fin de Milenio celebrado en Oaxaca, el legendario Nelson Barrera Romellón (qepd) conducía los destinos de la selección Sur, encabezando junto con Esquer Navarro la delegación bélica. Héctor el Venado Álvarez, quien bateó de 1-1 y el venezolano Leo García (base por bolas) acompañaban como jugadores de posición; Marino Cota, ganador del juego del título, nombrado ese mismo invierno novato del año en la Liga Mexicana del Pacífico, formaba parte del staff de pitcheo del Sur junto con Alejandro Carrasco, quien estuvo cerca de tirar juego perfecto el 16 de mayo en contra de los Rieleros de Aguascalientes; Alfredo Félix, histórico en el cajón de coach de tercera base de los Guerreros de Oaxaca, acompañó al Almirante en el cuerpo técnico. El gran ausente fue el catcher regiomontano Homar Rojas, limitado por dolencias en la espalda.