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Jordi Boldó presenta La Mirada Errante en Nuun Espacio de Arte
Santo Tomás Mazaltepec, Oax. 20 de junio de 2013 (Quadratín).- Ella no lo sabe, y tal vez tampoco le interesa saber el destino de cada una de las tortillas que elabora día con día. Pero sí tiene una certeza: que las tortillas que pone en las manos de Guillermo Rito estarán a finales de este año en un museo.
Zoila Matías Cruz aprendió a elaborar tortillas de maíz desde los ocho años. Sus maestras fueron su abuela y su madre, quienes fieles a la tradición de esta localidad de los Valles Centrales de Oaxaca la fueron preparando en el oficio que sostiene la economía de todo el pueblo.
Su jornada inicia en ocasiones a las tres de la madrugada, hora en la que se lava y escurren los 20 kilogramos de maíz cocidos desde la noche anterior, en las brasas de la leña. El siguiente paso es llevar el nixtamal al molino y a eso de las cinco o seis de la mañana el comal ya está listo para empezar a extender la masa y cocer las tortillas.
El primer envío a los mercados más cercanos sale a las once de la mañana, y de ahí en adelante la distribución no se detiene hasta las dos o las tres de la tarde. Torres de tortillas apiladas en grandes bolsas de plástico que serán el alimento de cientos, tal vez miles de personas que habitan en el valle de Etla.
Pero un día su rutina cambió. Cambió cuando se presentó en su casa Guillermo Rito, un artista que siempre anda buscando nuevos materiales e innovando técnicas para expresarse. Trabaja sobre pieles de pescado, elabora piezas con cuero del cerdo, pinta sobre el cuerpo humano y ahora eligió la tortilla como la base de su proyecto denominado Soy del Maíz. La Tortilla.
Una parte de este proyecto, mucho más amplio, consiste en grabar palabras o imágenes sobre las distintas clases de tortillas que se producen en Oaxaca: tlayuda, blanda, tostada, memela, totopo, garnacha. La técnica de Guillermo Rito podría llamarse grabado sobre tortilla, pero él la denomina impronta sobre tortillas o tortillas intervenidas. Y para lograr el resultado que imagina, las tortillas de doña Zoila son las más indicadas.
Tienen el tamaño prefecto, la textura y el grosor ideal, y el cocido estrictamente necesario, considera el creador originario de San Blas Atempa, situado en el Istmo de Tehuantepec, quien lleva varios años trabajando con Zoila y con otras mujeres zapotecas de Mazaltepec, haciendo pruebas y pruebas hasta lograr el resultado esperado.
Y no es casual que en esta comunidad haya encontrado las mejores tortillas para realizar su proyecto. El secreto radica en que las mujeres de Mazaltepec utilizan únicamente maíces criollos que cultivan los hombres de la localidad.
Cuando la producción de maíz local no les alcanza para todo el año, compran en pueblos cercanos, pero siempre se trata de maíces criollos: azules, amarillos o blancos. Nadie engaña a estas mujeres. El maíz criollo es boludito; al otro (el transgénico), le decimos ajo, porque está alargado, señala la experta.
Trabajar junto al calor del fuego alrededor de diez horas, expuestas al humo, pasa factura a las mujeres de Mazaltepec: la mayoría enfrentan asma en algún momento de su vida. Sin embargo, no padecen otras enfermedades y viven muchos años. La abuela de doña Zoila murió hace tres meses a los 89 años de edad.
Dispuesta a colaborar con el proyecto artístico del maestro Guillermo Rito, doña Zoila lo acepta en su cocina cuantas veces es necesario. Al principio, los vecinos del pueblo veían raro que un hombre estuviera en la cocina trabajando con las mujeres. Creo que hasta pensaban que yo era mushe (homosexual en lengua zapoteca), dice el artista. Pero después, cuando Zoila les platicó cómo se transformaban las tortillas en las manos del artista, quedaron sorprendidos.
Dentro del proyecto de trabajo del maestro Rito figura la construcción de cocinas Lorena (de lodo y arena, acondicionadas para extraer el humo) para las mujeres que colaboran con él en la preparación de su próxima exposición.
Zoila y Guillermo Rito han hecho una extraordinaria mancuerna. Él ya le dijo que se prepare porque deberá acompañarlo a la Ciudad de México para cuando monte su exposición Soy del maíz, la tortilla, en el Museo de la Secretaría de Hacienda, a finales de este año.
En tanto, en sus tiempos libres, Zoila visita a su madre o acude a una fiesta donde la inviten. Soy fiestera; bailo, brinco, salto. Me gusta el Jarabe del Valle. Voy a la fiesta del Patrón del Dulce Nombre, o a la fiesta de la Virgen. Yo no necesito tomar nada para ponerme alegre, comenta, sin detener su labor.