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Capacitación para mejorar procuración de justicia y seguridad: Fiscal
Oaxaca, Oax. 24 de septiembre de 2009 (Quadratín).- Abrirse paso en la vida es difícil, pero aquí dentro, lo es más. No obstante, la lectura, el trabajo y la conciencia tranquila, son aspectos que dan fortaleza. Así habla Magdalena García Soto, quien el próximo 30 de septiembre cumplirá dos años de ser interna en el penal de Ixcotel, y compartirá este jueves las celebraciones del Día del Interno.
El 24 de septiembre fue institucionalizado Día del Interno, y para ello Magdalena, al igual que otras internas, prepara el programa que le sirve de escape, dice, para hacer más llevadera la situación y esperar, pacientemente, que se obtenga su libertad, pues está segura de su inocencia.
Yo me fugo cada día, para mí el trabajo es un escape, y además, hago aquí lo que me gusta, con lo que estoy comprometida: la educación, dice. Pero la modestia con que ella se expresa es contraria a la opinión que tienen sus compañeros.
Es de las mejores instructoras, es una mujer preparada, ha hecho mucho en poco tiempo, la profesora Magdalena es un ejemplo de disciplina, de entrega, conoce de educación y lo aplica, su trabajo es estupendo, comenta Hiram López Carrasco, representante del Instituto Estatal de Educación para los Adultos.
Combina la entrevista con la tarea de recibir los libros correspondientes al módulo de octubre. Hiram, el asesor del IEEA, explica que cada mes se les entrega un libro a los alumnos y de los cinco con que comenzó la profesora Magdalena, ahora tiene 66, una segunda etapa, pues ya hay internos que han obtenido su certificado por el trabajo que ha realizado.
Las diferencias del aula en el que impartía clases en el Instituto San Felipe son abismales, pero la profesora ha logrado que en los espacios destinados a instruir a los internos vayan adquiriendo a fuerza de trabajo el olor a tiza característico de las escuelas.
Para ella, dice, ingresar al salón de clases es algo que la reanima, que la hace sentirse viva, útil y por el que se compromete cada día más para cambiar la realidad que ella misma enfrenta.
Hiram López comenta que entre sus mayores logros está haber enseñado a leer y escribir a siete internas, cuando la estadística en mujeres internas había estado en cero. Las mujeres son más difíciles de interesarse aquí dentro por aprender a leer y escribir y Magdalena lo ha logrado, resalta.
Asegura que por ser disciplinada, metódica, inspira confianza. La prefieren a ella por su paciencia, dice.
Lo mismo opina la profesora Genoveva, quien lleva interna siete años en el departamento femenil de Santa María Ixcotel. Si no hay educación, no hay readaptación y es un principio que ha adoptado bien la profesora Magdalena, expresa y añade que además de apoyar a los internos, Magdalena ayuda también a los instructores cuando éstos tienen alguna duda.
Yesenia Jarquín Díaz, otra de las instructoras, define a Magdalena como una excelente compañera, pues, dice, también de ella ha aprendido algo más que aspectos educativos.
La profesora Magdalena ha ido acondicionando su espacio. Colocó en una de las aulas un tapete que tenía en su salón de clases en el Instituto San Felipe y mantiene limpia el aula. Todo está en su sitio, dispuesto para recibir a sus alumnos sin juzgar a nadie, para mí son alumnos, gente interesada en salir adelante, menciona.
Pasa seis horas en clase, las mismas que ocupaba de su tiempo cuando trabajaba en el Instituto San Felipe. El resto, lo dedica para bordar, para hacer cuadros en repujado, para leer, ver televisión y todo aquello que la mantenga ocupada.
También dedica parte de su tiempo a llamar por teléfono a sus hijos, por los que desearía fuera cuanto antes la resolución de su caso, el mismo que considera una injusticia pues asegura que nunca incurrió en el delito que se le imputa.
Manuel, de 18 y Josué, de 16, son dos de sus grandes motivos para soportar el encierro. Y cada día, dice, renueva la esperanza de que todo se aclare y los jueces que llevan su caso, consideren todas las pruebas que han aportado para probar su inocencia.
Este jueves la profesora Magdalena cumplirá un día más en su rutina establecida desde que ingresó a este Centro de Readaptación Social (Cereso). Antes del pase de lista, a las 7 de la mañana, se habrá bañado, pues levantarse temprano y estar preparada desde temprana hora es un hábito que no olvida. Desayunará con sus compañeras internas y dará clases. Después, participará de todas las actividades que por el Día del Interno se prepararon y cerrará su día con la afirmación que mantiene en toda hora: soy inocente, soy inocente.
Foto: Archivo Quadratín / La profesora Magdalena García Soto, con sus alumnos del Instituto San Felipe.