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MÉXICO, DF, 18 de octubre de 2014.- Especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) recomiendan a los pacientes diabéticos e hipertensos cuidar su audición, ya que la sordera o hipoacusia es un padecimiento frecuente en ellos porque ambas enfermedades afectan la microcirculación sanguínea en el oído.
A mayor tiempo de evolución de diabetes e hipertensión en el paciente, más intenso será el daño a la audición el cual es progresivo e irreversible, sobre todo si durante más de 10 años se ha padecido cualquiera o ambas patologías, señalan.
Tanto la diabetes como la hipertensión afectan una adecuada circulación sanguínea, y si se trata de vasos tan pequeños como los que irrigan el oído, el daño se resiente más en la capacidad auditiva de estos pacientes pues se deteriora más rápidamente que en individuos sanos.
Se estima que hasta un 60 por ciento de personas diabéticas, cuya evolución de la enfermedad ha sido mayor a una década, tiene riesgo alto de presentar hipoacusia.
Entre diabéticos la sordera es casi tan frecuente como las deficiencias visuales, pero el paciente, al presentar manifestaciones de que está disminuyendo su agudeza visual, acude de inmediato a recibir atención médica y cuando se trata del daño al oído tiende a postergar más la posibilidad de un diagnóstico oportuno.
La afectación en las funciones auditivas puede detectarse incluso en niños y adolescentes diabéticos insulinodependientes.
Una detección oportuna abre la posibilidad de limitar el daño auditivo a futuro, por lo que recomiendan someterse al estudio conocido como audiometría, tras ser diagnosticado con diabetes o hipertensión en etapa inicial y practicarse este examen de forma anual.