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Mantiene SSPO activo el Plan de Apoyo a la Población en el Istmo
Naa, lii zendatidxe
neza lú ca binnilidxu,
zapa lii ra lidxe
sicasi ñuulu ra lidxu.
Fragmento del poema Nia xpinnu de Pancho Nácar
Ixtepec, Oax. 23 de julio de 2013 (Quadratín).- Ella radiante. Él un poco nervioso. Yahaira presumiendo el anillo en el dedo menique de la mano derecha. Julio a su lado sujetándole la cintura. La jeromeña portando un jardín de flores. El veracruzano de blanco y negro. 30 años uno. 23 el otro. Reina de la Vela muxe Nadxielii en Ixtepec, la novia. El mayor de una familia radicada en Ixtaltepec, el novio. La zapoteca, maestra de baile en escuelas. Antonio, empleado en una tienda. Enamorados en tres meses. Valientes ante las cámaras. Bendecidos por papá y mamá. Unidos por una lucha legal, la que viene por delante. Nada que ocultar. Nada que avergüence. Una pedida de mano en tierra de los binnizá.
I
Se acomoda el prendedor de pedrería en la peluca roja, asegurando que está en el lugar correcto. Las uñas recién pintadas lucen impecables en sus delgadas manos que portan un anillo. Las delineadas cejas, el maquillaje y un lunar remarcado con lápiz por encima del labio superior dan frescura al rostro de Yahaira, la reina de la comunidad muxhe en Ciudad Ixtepec .
Se siente nerviosa, confiesa. No es para menos una pedida de mano tradicional en tiempos de las redes sociales, aunque Yahaira Palacios no termina de procesar el acontecimiento que se concretó la noche del sábado ante amigos y familiares.
Siempre se sintió única, más nunca diferente. Atravesaba el umbral de los once años, cuando un buen día sus padres lo sentaron en la sala de la casa familiar para explicarle que era especial, que lo amaban, que sus gustos y atracciones serían distintas a la de los demás niños de su edad, entonces supo que era muxe ( palabra zapotequizada no despectiva para referirse a un homosexual en el istmo) , aunque lo comprendió un año después, a golpe de discriminación.
La adolescencia fue la etapa más difícil, allí aparece el primer amigo-novio, pero también llega el primer rechazo social. Invitado asiste a la fiesta de cumpleaños de su amigo, pero no entró a la casa, los padres de él lo corrieron. No lo querían cerca de su hijo. No comprendió del todo el rechazo, sólo lloró de regreso a los brazos de su madre.
-Regresé llorando a mi casa. Mi madre preocupada me preguntaba ¿Quién te pegó?¿Te hicieron daño? ¿Te violaron? Entonces le conté la grosería. Ella fue hablar con la madre de mi amigo para decirle que el hecho de ser gay no era motivo de tratarme mal.
Aquella acción de rechazo les dio valor a otros padres de familia para hacerle lo mismo. Uno, tras otro los actos discriminatorios hacia su persona, hasta aislarse y ser un chico retraído en la secundaria. Aunque eso no impidió tener un segundo amor, el de los besos y las salidas a escondidas, el que le hizo entender porqué no era aceptado en la sociedad.
-Con el segundo amor, un chico de preparatoria, ya empezaron los besos, las salidas a escondidas. El de nos vemos en x lugar , de noche y sin que nadie lo sepa. Allí entendí que ser muxhe declarado en Ixtepec no era aceptado del todo en la sociedad. A pesar de esa dura etapa, logré sobrevivir. Aprendí a quererme y aceptarme.
La segunda prueba de aceptación fue a los 20 años, cuando asistió a la primera Vela muxe Nadxielii de Ixtepec. Vestida de quinceañera paseó por todo el salón cumpliendo un sueño. Apartó una gran mesa para sus amigos, que por primera vez la verían transformada, pero nadie llegó, desde entonces se apartó de ellos y se quedó con los verdaderos, los que la aceptaron como Yahaira.
Su familia la acepta, con peluca y sin ella, con maquillaje o con la cara limpia, vestida de traje regional o de pantalón, soltera o comprometida, con marido o sin él, hombre o muxe.
II
El compromiso entre Yahaira y Luis Antonio es apenas el comienzo de una larga lucha que emprenderán los jóvenes istmeños ante las instancias legales del estado de Oaxaca y el país. Consientes están de lo que se avecina, por eso requirieron del apoyo y la asesoría de la agrupación civil Guendanabani Ixtepec que dirige Bethsua de Gyvés Gallegos.
Para la defensora de los derechos humanos de los muxhes en Ciudad Ixtepec, se prepara la documentación de ambos comprometidos para solicitar la boda legal ante el Registro Civil en la comunidad zapoteca, aunque esto les tenga que llevar un año de pleito con el Estado Mexicano.
La directora de Guendanabani Ixtepec tiene la esperanza de que la petición llegue hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que en marzo amparó a tres parejas gay que el gobierno del estado negó la unión en la Ciudad de Oaxaca, por lo que la petición la realizarán desde el Istmo de Tehuantepec.
La integrante de la comunidad muxhe lamentó los actos de recriminación que han realizado algunos sectores conservadores de la región, al catalogar la petición de mano de Yahaira por Luis como una ridiculización de las costumbres, argumentando que el acto simbólico se realizó con todo el respeto a las instituciones sociales.
En el Istmo de Tehuantepec, no es la primera vez que se da una petición de mano entre personas del mismo sexo, se sabe de algunos casos en Juchitán, pero es la primera vez que se divulga en los medios de comunicación de manera abierta por los propios novios.
Esta acción mediática, argumentó Bethsua de Gyvés Gallegos, es que si se diera la negación de la boda civil en algún momento del proceso de solicitud unificar esfuerzos entre diversos sectores para lograr este derecho que deben de gozar los integrantes de la comunidad muxhe y nguiu de la región.
Es importante señalar que el Artículo 143 del Código Civil del Estado de Oaxaca afirma que el matrimonio es un contrato civil celebrado entre un solo hombre y una sola mujer que se unen para perpetuar la especie y proporcionarse ayuda mutua en la vida , pero que ésta, a pesar de los tres casos resueltos por la Corte, seguirá intacta hasta que los legisladores la modifiquen, por lo que Yahaira y Luis tendrán que seguir los caminos legales para lograr el objetivo propuesto desde la noche del sábado, la boda civil.
El fotógrafo da fe de un amor que comenzó hace tan sólo tres meses, un 18 de abril en la fiesta de Labrada de Cera de la Vela San Juan. La instantánea capta una pareja feliz, despreocupada, disfrutando de una decisión mutua y aceptada. Sonríen. Se besan. Les aplauden. Escuchan atentos los parabienes. Se miran. Se dicen cosas al oído. No lo creen del todo. El valor los llevó hasta esa noche, hasta esa fotografía. El abrazo sella el compromiso pactado entre ellos.