
Origen, creación y evolución de tribunales y salas de justicia indígena
Punto de quiebre
“No levantes la voz, mejora el argumento”
Desmond Tutu
“Puedes convencer a mil hombres apelando a sus prejuicios más rápidamente que a uno solo mediante la lógica”.
Robert A. Heinlein
El viernes 20 de febrero ocurrió, en mi opinión, un antes y un después en la política mexicana. El escenario fue Monterrey, donde se enfrentaron públicamente el ex presidente municipal Luis Donaldo Colosio y el actual alcalde Adrián de la Garza.
Tras un intenso intercambio de acusaciones en redes sociales, ambos pactaron un debate frente a sus electores. El tema central fue el contrato firmado por Adrián de la Garza con la empresa Next Energy por más de 7 mil millones de pesos, así como la posterior renegociación realizada durante la gestión de Colosio, que incrementó en 400% el pago mensual del municipio al proveedor.
Más allá de determinar quién tiene mayor responsabilidad o si ambos la comparten, y considerando que la elección por la gubernatura de Nuevo León está a la vuelta de la esquina, este ejercicio deja una lección más relevante: el formato.
En mi perspectiva, el valor no radica únicamente en el contenido del debate, sino en lo que representa:
1. Dar la cara.
2. Sustentar posturas con datos y elementos de análisis.
3. Permitir que el ciudadano tenga la última palabra.
Este modelo eleva el nivel de la conversación pública. Sí, ocurre en un estado con altos niveles educativos y dinamismo económico, pero ese debería ser el estándar nacional: funcionarios que rindan cuentas, contrasten argumentos frente a frente y permitan que cada ciudadano forme su criterio con base en información, no en propaganda.
Si este formato se consolida, podríamos estar presenciando el inicio de una nueva etapa en la política mexicana: menos narrativa y más confrontación directa de ideas, decisiones y responsabilidades, el regreso de los tribunos tan necesarios en una época obscura.
Nuevo León ha sido subversivo en lo que a política se refiere desde las alternancias en el gobierno, hasta el primer gobernador independiente que fue Jaime Rodríguez el bronco.
Al final del día, las elecciones consisten en escoger qué queremos para el país. Elegir entre certidumbre y riesgo; decidir entre presente y pasado; optar por la evidencia o por la ideologización, atraso o desarrollo.