
El ingeniero Cárdenas
Corrían los setenta del siglo pasado en plena efervescencia de una nueva revuelta estudiantil y con los rescoldos de la del 68 en que eran tardes de fedayines, boteo furtivo, del mimeógrafo clandestino viendo a Pedro en las madrugadas sudoroso y descamisado tirar los esténciles que Guille había picado clandestinamente en la única máquina de teclas que había en la facultad arriesgando su trabajo como eterna secretaria para que la brigada conformada por aquellos adolescentes embelesados con la Revolución por cualquier medio, nos diéramos a la tarea de recolectarlos para que con las manos aun entintadas los fuéramos dejando por las angostas y empedradas calles de mi añorada Xalapa apenas cubiertos por raídos suéteres o chamarras que simulaban mitigar las frías madrugadas de esa tenaz militancia.
El coño loco y su bandita de tres militantes perretres, el Malino solo y su masa personal maoista, y por supuesto el batallón mosquito de marxistas leninistas del Chicano, Elsa, Teresa, Chicharin y Emilia en todo momento dispuestos a defender las posiciones de la manera más enjundiosa y en todo momento enlazados por la amistad, la hermandad militante y por los sueños de un mundo mejor: Proletario, sin clases en donde la comunidad fuera el alfa y el omega que inequívocamente alimentábamos los viernes por las noches en el local clandestino de Diego Leño que mas tarde una vez que fuimos la mayoría becados por las calificaciones escolares que teníamos permutamos para avecindarnos en José Diaz que además de tener una calma chicha por el rumbo, nos permitía también escuchar a lo lejos los conciertos de la sinfónica en el teatro del estado.
Hoy llegan lejanas noticias de cómo enfrentamos el devenir, la mayoría con postgrados entregados a la docencia, la investigación y dando como siempre la nota este amanuense empecinado en la antropología aplicada tejiendo recuerdos y añoranzas y cada vez
mas estupefacto por los tiempos que corremos en que como dice aquel dicho clasista y chocante “le han crecido los enanos al circo” que solo fata uno de estos días que el pambolero ex gobernador y hoy diputado del partido en el poder, además de violentar
sexualmente a su hermana, insultar a la menor pregunta, aliarse según los medios de comunicación y la vox populi de Morelos a los malos se declare de izquierda por aquello que pateaba con la zurda. Que la morenita por doble causa que lo mismo grita y espeta no estás solo al susodicho ex jugador que al cómodamente ex culpado por sus dirigentes y gobernantes escondido sin la mayor preocupación al menos públicamente y que a este paso lo hagan como ya lo están haciendo desde la más alta tribuna
exculpando a la multi señalada ex titular del órgano electoral nacional, declararse de izquierda o que chairos y simpatizantes se erijan como sabedores y conocedores de la corriente de izquierda atribuyéndose militancia y pertenencia cuando no
pocos de ellos han sido porros enquistados en la universidad, seudo dirigentes del ambulantaje con el cobro de piso por protegerlos, seudo líderes de organizaciones que recientemente se llevaban pingües ganancias por retirar bloqueos y tomas de edificios y calles hoy convertidos en prósperos hoteleros y comerciantes del discurso y de una militancia el disfraz.
Qué podrán opinar o abrevar de Rosa Luxemburgo, de Althusser, de Maurice Godelier, de Gerard Leclerc, de Gramsci, Bujarin, Adorno, Horkheimer, Laclau, Mouffe, entre otros o fijar posición sobre el materialismo dialectico o el materialismo histórico cuando si alguno de ellos de algo se enteró fue por medio de los manuales de quita y pon de Martha Harnecker de tal manera que como ahora lo estamos padeciendo en su concepto de la “teoría del pastel” dibujada en ese manual de marras “a un cambio en la estructura le corresponde en automático un cambio en la super estructura”. Así como a la caída del muro del Berlín algunos revisionistas anunciaban el fin de la teoría si no es que, de los tiempos ahora resulta que les basta ser “rebeldes, contestatarios” y como en pasaje bíblico el espíritu santo les da entendimiento e inteligencia para saberse y auto nombrase de izquierda.
Recientemente a propósito de este contexto, el extrañado maestro Roger Bartra además de recién haber publicado una de sus magistrales obras, dio una entrevista para el diario El Universal donde sin conceder algo define que los que están en el poder no
son de izquierda e incluso picándoles el amor propio en el mejor de los casos los define como la continuidad del otrora partido único.
Como nos acaban de dar una lección en el país vecino, la participación y la decisión de los votantes pudo vencer al populismo de derecha y en donde el voto de nuestros paisanos que nuca se debieron de haber ido a sufrir la discriminación y el racismo fue
decisivo de tal manera que más nos vale preguntarnos y respondernos si en el 2027 también aquí lo haremos: ¡Sí podemos!
Gerardo Garfias Ruiz
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