
Urge Leticia Bonifaz a poner las armas en el centro del debate
Punto de quiebre
La tendencia global hacia gobiernos autocráticos es innegable. Sin embargo, Bolivia nos recuerda que la democracia aún puede dar sorpresas.
La democracia, como sistema político, resolvió un gran desafío histórico: elegir representantes mediante el voto libre, directo y en condiciones de competencia. Pero no resolvió otro de los grandes dilemas de la humanidad: las profundas desigualdades económicas. Y es precisamente esa deuda más que un fallo estructural la que hoy alimenta su desgaste, al volverla vulnerable ante los discursos fáciles y las soluciones autoritarias o mágicas.
En ese contexto, Rodrigo Paz Pereira, candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC), ganó la elección presidencial boliviana en segunda vuelta con el 54% de los votos, frente al 45% obtenido por Jorge “Tuto” Quiroga. Hijo del expresidente Jaime Paz Zamora y sobrino nieto del también exmandatario Víctor Paz Estenssoro, Paz Pereira representa un retorno al centro político. Su discurso, alejado de los extremos, busca un equilibrio entre el progreso económico y la estabilidad institucional.
Bajo la bandera de un “capitalismo para todos”, propone recortes al gasto público, formalización del empleo, reformas electorales y constitucionales, y un marco que incentive la inversión privada —pero sin depender del Fondo Monetario Internacional, como sí lo planteaba su rival. Además, ha prometido no buscar la reelección, distanciándose de la sombra del caudillismo populista encarnado por Evo Morales.
El viraje hacia el centro-derecha que hoy se observa en buena parte del continente americano no es casual. En un mundo acelerado y lleno de desafíos ambientales, sociales y éticos, las sociedades parecen buscar certezas pragmáticas más que promesas mesiánicas.
Bolivia, con esta elección, ofrece una lección de madurez democrática: la posibilidad de elegir la moderación frente al fanatismo, el debate frente al dogma y la institucionalidad frente al populismo.
Si cumple lo que promete, Paz Pereira podría demostrar que la democracia sigue siendo capaz de renovarse y ofrecer esperanza, incluso en tiempos de incertidumbre democrática.
Momento histórico
El domingo 19 de octubre, durante el emotivo reencuentro entre Rodrigo Paz Pereira y su padre, el expresidente Jaime Paz Zamora, tras las primeras declaraciones de victoria, un hecho simbólico marcó la jornada: el senador Alejandro Moreno Cárdenas, presidente nacional del PRI y de la COPPPAL (Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe), acompañó el momento y compartió un video atestiguando esta escena histórica para la democracia latinoamericana.
Un gesto que trasciende fronteras y recuerda que, incluso en tiempos de polarización, la política puede ser también un puente entre generaciones, ideologías, países y porque no futuro.