
Amenazan a Óscar Rodríguez, de Milenio, por denunciar corrupción en SSO
Como lo habían señalado todas las encuestas, en la elección del pasado domingo 4 de octubre, ni Ignacio Lula Da Silva, ni Flavio Bolsonaro alcanzaron la mayoría que exige la ley, y tendrán que irse a la segunda vuelta, y enfrentarse una vez más en la elección del 25 de octubre, ahora ya solo ellos dos.
Participó el 79 por ciento de los votantes de un padrón electoral de 158 millones 765 543, y la sorpresa fue que en esta primera vuelta ganó el ultraderechista Bolsonaro con el 47 por ciento de los votos y el izquierdista Lula obtuvo el 45 por ciento de los votos, cuando la mayoría de las encuestas lo daban como ganador.
El candidato del Partido Liberal (PL) obtuvo 56.1 millones de votos y el del Partido de los Trabajadores (PT) 53.8 millones de votos, una diferencia de 2.3 millones de votos. Ahora, el reto para los dos candidatos es obtener el voto que se emitió por los otros ocho candidatos y animar la participación del 21 por ciento que se abstuvo de votar.
En la pasada jornada electoral los electores favorecieron a la ultraderecha del PL que obtuvo la mayoría de las 27 gubernaturas que estaban en juego, y también creció en el número de sus representantes en la Cámara de Senadores y en la Cámara de Diputados. Frente a los resultados se ve que las encuestadoras subestimaron a los candidatos de la ultraderecha.
El Partido Liberal (PL), fundado por Jair Bolsonaro, que ya era la mayor fuerza del Congreso brasileño, creció en el número de los legisladores. En el Senado se renovaron dos tercios de los 81 escaños, el bolsonarismo se hizo de 19 de los 54 asientos en juego y ahora tiene 28 senadores. El PT obtuvo seis escaños y ahora tiene nueve senadores. El resto de los 44 escaños se reparte entre doce partidos que tienen presencia en el Senado. La nueva legislatura entra en febrero de 2027.
Si el 25 de octubre Bolsonaro gana la presidencia podrá nombrar, con la mayoría en el Senado, a tres nuevos jueces que integran al Supremo Tribunal Federal (STF), cuando tres de los mismos se jubilan en los próximos meses, y con los dos que nombró su padre y otro que falta por nombrar, porque Lula no consiguió su aprobación, tendría seis de los 11 jueces, y podría hacer cambios a la Constitución e indultar a su padre ahora en arresto domiciliario. Y de ganar Lula, el Senado podría rechazar a sus candidatos al Supremo Tribunal como ya lo ha hecho.
En la Cámara de Diputados, de los 513 escaños, el PL se hizo de 120, y el PT de 70, y con sus aliados llega a 88 escaños. Los otros 305 se reparten entre una decena de partidos de centro y derecha, conocidos como centrão, que suelen negociar su apoyo al gobierno de turno a cambio de cargos y recursos. Si Lula gana las elecciones, dependerá de ellos aún más que en este mandato: sin mayoría propia en ninguna de las dos cámaras y con un Senado capaz de bloquear sus nombramientos, tendrá que negociar cada votación, y si gana Bolsonaro dependerá menos de ellos.