CIUDAD DE MÉXICO, 15 de mayo de 2017.- Que se recuerde, en la historia reciente de la política mexicana fue Vicente Fox el primer aspirante en pasarse las reglas partidistas y electorales por el arco del triunfo, dos años antes de los tiempos legales se saltó las trancas y se embolsó la candidatura presidencial panista.

Su estilo irreverente le funcionó y se convirtió en mal ejemplo a seguir. Hoy las cosas no son muy distintas.

Aunque existan reglas que limitan los actos anticipados de campaña, el ciudadano promedio e informado sabe quiénes son los jugadores de cada partido para el proceso de 2018.

No hay misterio.

Por eso, a nadie sorprende que Andrés Manuel López Obrador lleve dos sexenios en campaña, se autonombró presidente legítimo, y está en su tercera cruzada electoral.

Ya le quitó a Cuauhtémoc Cárdenas el récord de aspirante decano.

Con sus reflexiones de doble filo, el comunicador y politólogo Miguel Tirado Rasso, explica que AMLO cambió la perspectiva de Jesús Reyes Heroles sobre la sucesión presidencial, pues con el tabasqueño se invirtieron los papeles y primero es el candidato y luego el partido.

¿O no?

Ya sabemos quiénes compiten en la carrera  del 2018 y se mueven para eso, de manera discreta o abierta, pero se mueven.

Hay tolerancia de la autoridad, reconoce Tirado Rasso, pues si el INE interviniera y comenzara a sancionar todos los actos que pueden considerarse anticipados de campaña, simplemente dejaría la cancha desierta.

Mal ejemplo a seguir

Hagamos un poco de memoria. Fox obligó a que su partido lo nominara varios meses antes, en noviembre de 1999.

El guanajuatense ya venía encarrerado y rompió las reglas, eso marcó la diferencia que luego coronó la alternancia a nivel del Presidente de la República.

Y como olvidar cuando Felipe Calderón se destapó un 29 de mayo de 2004, también dos años antes de los tiempos electorales.

El michoacano le madrugó a los panistas durante una comida en el rancho Las Palmas donde fue cobijado por el gobernador de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña.

Esto le valió un fuerte regaño y fue obligado a renunciar como secretario de Energía.

Calderón aseguró que Fox se portó “mala onda” con él porque lo acusó de irresponsable. Calderón fue candidato con final fue feliz, aunque ganó por una nariz.

No opina lo mismo López Obrador, pero esa es otra historia.

En las elecciones de 2012 los aspirantes también se movieron mucho antes del banderazo oficial.

Los priistas impulsaron al entonces gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto, a quien prepararon con mucha anticipación, los grupos evitaron así la división interna tricolor y acabaron con la maldición de la derrota.

En el PAN la entonces secretaria de Desarrollo Social y Educación, Josefina Vázquez Mota también hizo su labor proselitista, pero fue víctima de la división interna de su partido y la dejaron sola. Hoy la historia se repite.

Y AMLO que ya había probado las mieles de la campaña seis años antes, buscó la revancha en 2012 y se quedó con las ganas, lo cual no le ha impedido seguir en campaña, un día sí y otro también, pero ahora con un partido a su medida y semejanza.

Por las rendijas Todos han aprovechado de una u otra manera de las rendijas y los huecos de la legislación electoral.

Margarita Zavala fue destapada por su esposo el entonces presidente Felipe Calderón desde finales de marzo de 2012.

En una entrevista con Carlos Marín, Calderón admitió que si se presentara el escenario de ver a la primera dama como la “Presidenta Margarita”, trataría de ayudarla.

Hoy están en esa jugada. Ni que decir de Rafael Moreno Valle quien desde que asumió la gubernatura poblana era visto por panistas como Ernesto Cordero, entonces secretario de Hacienda con Calderón, como un activo presidenciable.

A Ricardo Anaya lo acusan sus correligionarios –Zavala, Calderón y Moreno Valle- de servirse de su cargo al frente del PAN para construir su candidatura presidencial.

En más de una ocasión le han reclamado piso parejo y que no haga lo que López Obrador, utilizar los spots de radio y televisión para promocionar su imagen.

Cómo estarán las cosas que hasta Felipe Calderón amagó con renunciar al PAN y algunos casi le toman la palabra. Plataformas de despegue Miguel Ángel Mancera trae su propio proyecto y ha venido construyendo su plataforma de despegue desde la CDMX.

Y para más señas, que se sepa el proyecto Mancera no tiene en sus escenarios declinar a favor de Andrés Manuel López Obrador, quien se juega su último boleto.

Aunque ya había dado color y se le veían las intenciones de entrar en la competencia, en junio de 2016 fue destapado como candidato del PRD nada más y nada menos que por Miguel Barbosa, quien hace unas semanas cambió de cancha partidista y de gallo.

Mancera se declaró listo para buscar la candidatura y en marzo de 2017 apuntó que no se raja para encabezar un proyecto ciudadano de izquierdas.

No ha parado.

Apenas el 8 de abril el PRD de Alejandra Barrales dio color en el Zócalo y respaldó abiertamente la candidatura presidencial de Mancera.

En el PRD ya hubo ruptura y los que quisieron ya se fueron con AMLO.

En el PRI la derrota en seis entidades en 2015, principalmente Veracruz, Quintana Roo y Chihuahua, le movió el piso a los tricolores.

A pesar de que algunos personajes del gabinete han hecho fintas como que quieren, pero luego se quedan quietos y calladitos.

Y cuando parecía que no empeorarían más las cosas, se agregó el factor Trump.

A ratos se han movido Aurelio Nuño, Eruviel Ávila y Luis Videgaray.

Para nadie es enigma que Miguel Ángel Osorio Chong es la carta fuerte del PRI pero eso no lo exime del fuego amigo, pues desde Los Pinos siguen haciéndole guiños a José Narro al considerar que es la cuña a la medida de AMLO.

El punto es que aún con bajo perfil, los priistas no se han quedado cruzados de brazos. Y de Andrés López Obrador sus críticos dicen que ya se quedó de muestra.

Aunque las encuestas lo colocan como el candidato a vencer, hoy al tabasqueño no se le ve tan seguro por el emplazamiento que hizo al PRD, PT y el partido de Dante para que declinen a favor de la Delfina Gómez si algo quieren en 2018.

Están con él o en su contra.

Así de simple. En las próximas semanas los aspirantes seguirán saltándose las trancas. Después de septiembre cuando el INE de el banderazo de salida, ya nada los detendrá.