OAXACA, Oax. 22 de julio de 2019.- El corazón de Oaxaca late más fuerte que nunca al ritmo de sus sones, jarabes y chilenas. ¡Que viva Oaxaca! ¡Que viva la #Guelaguetza2019!, escribió el gobernador Alejandro Murat del Primer Lunes del Cerro.

Una vez más, Oaxaca entregó su primera Guelaguetza a visitantes y locales que se dieron cita en el auditorio Guelaguetza, que reportó un lleno total superando los 12 mil espectadores.

El espectáculo dancístico inició con las chinas oaxaqueñas, representadas por la delegación de Casilda, una mujer que fue tradición por sus aguas en el mercado 20 de Noviembre.

Después siguió Chicapa de Castro, en la región del Istmo de Tehuantepec, que provocó el aplauso con sus bailes y sones.

Los chilolos de Chalcatongo de Hidalgo tuvieron una especial participación y la alegría de Villa de Sola de Vega, con su fiesta solteca, hizo a la gente moverse desde sus lugares al ritmo de la música.

La misticidad de Huautla de Jiménez con sus tradicionales rituales también fueron parte de esta primera celebración étnica que reúne a los grupos indígenas de Oaxaca en torno de sus costumbres y tradiciones.

Un momento cumbre fue la Canción Mixteca, coreada por los asistentes al auditorio Guelaguetza, y después, la interpretación de los sones y jarabes de Tlaxiaco para presentar algo simbólico de la región mixteca.

Vino después la delegación de los mixes, los nunca conquistados, con Santa María Tlahuitoltepec, con una ceremonia para pedir bendiciones para su hogar.

Después siguió la Danza de la Pluma, un baile que rememora La Conquista y la fusión del México indígena con los españoles.

Avivó el escenario la delegación de San Pedro Pochutla, pero el momento más aplaudido y esperado de la tarde fue cuando llegó la delegación de Tuxtepec.

De pie, con gran júbilo y con gritos de emoción desbordante, los asistentes vibraron con cada nota de Flor de Piña, la delegación más aplaudida de la tarde.

Después siguió San Pedro Comitancillo, Ocotlán de Morelos y Putla Villa de Guerrero, para culminar con esta primera celebración que puso de nuevo el nombre de Oaxaca a nivel internacional.