OAXACA, Oax., 10 de junio de 2020.- La Lengua de Señas Mexicana (LSM) cumplió este miércoles 15 años de haber sido reconocida como lengua oficial en el país.

Como cada 10 de junio desde 2005, este miércoles se conmemoró el reconocimiento de la LSM como lengua nacional en el Diario Oficial de la Federación (DOF), por medio de la Ley General de las Personas con Discapacidad en México.

La LSM es la lengua de la comunidad de sordos, la cual consiste en: “una serie de signos gestuales articulados con las manos y acompañados de expresiones faciales, mirada intencional y movimiento corporal, dotados de función lingüística”.

Además, el DOF detalló que la LSM “forma parte del patrimonio lingüístico de dicha comunidad y es tan rica y compleja tanto en gramática como en vocabulario como cualquier lengua oral.”

¿Por qué es una lengua y no un lenguaje?

De acuerdo con el Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad (Conadis), el lenguaje es la capacidad innata que tenemos todos los seres humanos para comunicarnos, mientras que la lengua, es un conjunto organizado de signos lingüísticos.

La diferencia entre lengua y lenguaje fue hecha por Saussure, quien definió a la lengua como “conjunto de los hábitos lingüísticos que permiten a un sujeto comprender y hacerse comprender”.

Una lengua de señas es un lenguaje natural con gramática propia, capaz de expresar el pensamiento a través del movimiento de las manos. Se trata también de la lengua materna del sordo y su forma comunicativa natural. Como toda lengua, varía de una comunidad a otra y tiene capacidad para crear su propio léxico.

Existen algunas variaciones en la LSM de acuerdo con las regiones geográficas del país, además es muy diferente al español, por ejemplo, en el orden de las palabras y en el uso de los verbos.

El presidente Benito Juárez, pionero en la inclusión de la comunidad sorda

La comunicación es de suma importancia para el entendimiento del ser humano. Entre los antecedentes más remotos sobre la educación del sordo, de los que se tiene registro, se encuentra la creación de la Escuela de sordomudos y la fundación de la Escuela Nacional de Sordomudos (ENS) como escuela para formar profesores, ambas escuelas creadas por decreto presidencial de Benito Juárez.

El 15 de abril de 1861, Benito Juárez quien era Presidente Interino Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, decreta una Ley de Instrucción; en el apartado correspondiente De la Instrucción Primaria señala en el artículo tercero la creación de una escuela de sordomudos (Tamayo, 1972).

Entre los objetivos de esta escuela se encontraba la enseñanza del español en su forma escrita, así como expresada por medio del alfabeto manual o de forma oral en caso de que hubiera “aptitud para ello en el discípulo”. Como se puede observar, no se hacía énfasis en la oralización del sordo pero sí en el aprendizaje del español.

En la década de los ochentas se empezó a utilizar la llamada filosofía de la comunicación total en las escuelas de educación especial, donde se podía utilizar técnicas ya mencionadas, la escritura, los símbolos, la mímica, el gesto, y además, las señas, pues el objetivo era que la persona sorda se comunicara utilizando cualquier medio.