
Los obispos y la Cristiada
OAXACA, Oax. 19 de octubre de 2025.- Recuperar el afluente del río Atoyac y abastecer con suficiente agua a las comunidades de la ciudad de Oaxaca y de los municipios centrales de Valles son metas alcanzables.
Especialistas proponen ocho soluciones basadas en la naturaleza, entre ellas, aplicar un ordenamiento territorial que evite la pérdida de mayor patrimonio natural, dejar de perder el agua disponible y limpiar mejor la que desechamos.
Estas soluciones, explica Juan Manuel Consejo, director del Instituto de la Naturaleza y la Sociedad de Oaxaca (INSO), serían suficientes para superar por completo dos de los problemas más graves que enfrenta la zona metropolitana de Oaxaca: la contaminación del histórico afluente y la insuficiente cantidad de agua potable en los hogares.
El diagnóstico elaborado por el INSO comienza con una la racionalización y los límites para el crecimiento urbano.
Solo en tres municipios de Valles Centrales, la ciudad de Oaxaca, Xoxocotlán y Santa Lucía, vive el 10% de los 4.1 millones de habitantes del estado aun cuando la extensión territorial representa apenas el 0.15% del total de la entidad.
“Necesitamos establecer criterios para limitar y organizar el crecimiento urbano. Para nosotros éste es el problema central, es decir, lo que estamos padeciendo es consecuencia de un crecimiento urbano completamente desordenado y una enorme falta de planeación”, enfatiza Consejo.
A partir de este ordenamiento, se presentan otras de las soluciones, como regenerar el monte, es decir, evitar que la deforestación y los cambios de uso de suelo sigan afectando la zona forestal y arbustiva de esta región.
El análisis de datos realizado por el INSO expone que de 1980 a 2005 el paisaje de Valles Centrales cambió drásticamente.
Las áreas urbanas pasaron de menos de 18 kilómetros cuadrados a casi 250, mientras que los bosques primarios pasaron de más de dos mil kilómetros cuadrados a menos de 500.
Respecto al tema del agua, desde la captación hasta la distribución y la limpieza de los desechos, las alternativas van desde la construcción de un drenaje pluvial separado del que transporta el agua residual, hasta la separación de los drenajes dependiendo del tipo de desechos que transportan.
“El tratamiento de agua es sencillo en escalas medianas y pequeñas, se complica mucho en volúmenes muy grandes y se complica sobre todo cuando revuelvo fuentes; revuelvo desechos caseros con hospitalarios, infectocontagiosos e industriales, aunque en el caso de Oaxaca son menores”, explica.
También incluye la reparación del sistema de distribución de agua potable, que en diversos tramos de la zona metropolitana pierde hasta el 50% del líquido que transporta.
Estas medidas, aunque requieren una inversión menor respecto a diversos megaproyectos, se han aplicado de forma dispar en la ciudad de Oaxaca y los municipios cercanos.
En San Lorenzo Cacaotepec y en San Agustín Yatareni, por ejemplo, se ha avanzado de forma relevante en temas como tratamiento de desechos y captación de agua. De manera general, agrega el entrevistado, los avances continúan siendo marginales.
“Sigue siendo marginal, pero la crisis de escasez de agua que se dio recientemente multiplicó las iniciativas privadas y de pequeña escala. Está creciendo pero no ha tomado la forma de un programa serio impulsado por la autoridad. Tampoco se ha avanzado en lo legal”, señala.
A través de estas medidas, el tema de la contaminación del río Atoyac se resolvería de fondo, atendiendo los procesos que están ensuciando el agua que llega a su cauce y los procesos que están empobreciendo el entorno biosocial.
“Lo que estamos hablando es de un conjunto de acciones que no nada más nos den agua, sino que faciliten la producción de alimentos y las mejores condiciones microambientales. Estas medidas tienen la virtud de que no solo aseguran las fuentes de agua, sino que deberían de ser fuentes productivas de empleo y de mejoramiento de la calidad de vida general”, concluye.