
Los obispos y la Cristiada
VILLAHERMOSA, Tab., 2 de agosto de 2026.- Entrar a un mercado público en Villahermosa es sumergirse en un estallido de aromas, colores y sonidos que ninguna tienda departamental puede replicar.
Es el olor al cilantro criollo, la mantequilla de rancho, las bateas de mariscos frescos, el chicharrón crujiente, el achiote y las montañas de frutas de la temporada.
En el marco del Día del Locatario, los diez centros de abasto del municipio de Centro festejaron con mañanitas, pastel, música y muestras gastronómicas organizadas por el ayuntamiento, recordando que estos espacios son el pilar de la economía popular.
Sin embargo, detrás de los pasillos festivos está la rutina pesada de quienes sostienen el comercio tradicional con jornadas diarias de 12 horas, y demuestran que la satisfacción muchas veces se encuentra más allá de lo económico.
Para Rubén Ascencio, comerciante de productos de la región, atender su puesto es continuar un legado familiar que su padre sostuvo durante 50 años hasta que él asumió el mando hace siete años.
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