
Instalan plantón maestros de Educación Indígena en el Zócalo de Oaxaca
OAXACA, Oax. 5 de octubre de 2026.- Ahorrar apenas un minuto en cada uno de los aproximadamente 34.5 millones de viajes que se realizan diariamente en la Zona Metropolitana del Valle de México tendría un valor económico cercano a 4 mil 500 millones de pesos al año, estimó César Velázquez, académico de Economía de la Universidad Iberoamericana.
El cálculo cobra relevancia en Oaxaca, donde este lunes comenzaron marchas y bloqueos de integrantes de la Sección 22 como parte del paro de 72 horas del nivel de Educación Indígena, con movilizaciones previstas también para martes y miércoles.
Durante la primera jornada, la Policía Vial Estatal reportó cierres en la carretera 190, en los cruces con Manuel Ruiz y el estadio de beisbol, así como sobre la calzada Héroes de Chapultepec, a la altura de la terminal de ADO, Fonapas y la avenida Venus.
Más tarde, los puntos fueron liberados y las personas manifestantes continuaron su marcha sobre avenida Juárez.
La estimación de la Ibero corresponde al Valle de México, pero permite realizar un ejercicio de referencia para dimensionar lo que puede representar una afectación prolongada al tránsito en Oaxaca.
El cálculo del académico equivale, de manera aproximada, a 65 centavos por cada minuto de viaje. Si esa referencia se aplicara únicamente a los cerca de 50 mil traslados diarios que registra el BinniBus, una demora promedio de 30 minutos representaría alrededor de 970 mil pesos en tiempo perdido por día.
Si una afectación de esa magnitud se repitiera durante los tres días de movilizaciones, el valor rondaría los 2.9 millones de pesos.
La cifra es únicamente ilustrativa y representa apenas una parte de la población, pues no contempla los traslados realizados en automóviles particulares, taxis, mototaxis, otros sistemas de transporte público, transporte de mercancías ni personas que se desplazan por otros medios.
Tampoco incluye otros costos derivados de permanecer más tiempo en el tránsito, como el incremento en el consumo de combustible, las emisiones contaminantes, la pérdida de productividad o las afectaciones a actividades laborales, escolares y familiares.
Velázquez explicó que reducir un minuto por trayecto en el Valle de México equivaldría a recuperar alrededor de 34.5 millones de minutos al día, es decir, unas 575 mil horas.
“Es un cálculo sencillo que puede sofisticarse, pero nos da una idea del enorme valor económico que tiene un solo minuto en la movilidad cotidiana de la ciudad”, explicó.
El especialista señaló que el impacto aumenta cuando una afectación vial representa 30, 60 o más minutos adicionales de traslado para miles de personas.
Advirtió, sin embargo, que el costo del tráfico no debe reducirse únicamente a pesos y centavos.
“El tiempo es el recurso más escaso que tenemos los seres humanos. El día tiene 24 horas y el año 365 días, y eso no cambia para nadie, sin importar su nivel de ingresos”, sostuvo.
Ese tiempo, explicó, también corresponde al descanso, la convivencia familiar, el estudio y otras actividades personales.
A ello se suma el impacto emocional de los traslados prolongados. Permanecer durante periodos extensos en congestionamientos puede incrementar el estrés, la irritabilidad, la sensación de pérdida de control y el agotamiento, particularmente cuando los retrasos son recurrentes e imprevisibles.
De acuerdo con el académico de la Ibero, un viaje promedio en la Zona Metropolitana del Valle de México puede durar entre 40 y 45 minutos, aunque para quienes viven en las periferias puede alcanzar alrededor de 80 minutos por trayecto.
Esto significa que algunas personas pueden invertir hasta 160 minutos al día únicamente en trasladarse al trabajo y regresar a casa.
Velázquez también explicó que el tráfico constituye una externalidad negativa, pues cada unidad que ingresa a una vialidad congestionada puede incrementar el tiempo de traslado del resto de las personas.
Añadió que factores cotidianos como baches, topes mal colocados, obras deficientemente planeadas o cuellos de botella también generan costos acumulados cuando afectan diariamente a miles de usuarios.
En Oaxaca, las movilizaciones de Educación Indígena están programadas durante tres días, por lo que las afectaciones al tránsito podrían repetirse hasta el miércoles conforme avancen las acciones definidas por la Sección 22.
El economista consideró que las decisiones en materia de movilidad deben evaluarse como una red completa y acompañarse de análisis costo-beneficio capaces de medir cuánto tiempo ahorran o añaden las intervenciones urbanas.
“Toda obra pública debería tener un análisis costo-beneficio claro y transparente. La movilidad no se puede pensar solo desde una calle o una colonia, sino desde el funcionamiento completo de la red urbana”, afirmó.