
Origen, creación y evolución de tribunales y salas de justicia indígena
OAXACA, Oax. 20 de julio de 2026.- La Diosa Centéotl 2026, Enid Azucena Torres Agustiniano, inauguró el Primer Lunes del Cerro de la Guelaguetza al convocar a las nuevas generaciones a valorar sus raíces y reconocer la riqueza de los pueblos que dan vida a la máxima fiesta de las y los oaxaqueños.
Originaria de Santiago Pinotepa Nacional y estudiante de enfermería, la joven afromexicana pidió al público recordar a quienes les enseñaron a amar su tierra y sus tradiciones, al tiempo que rindió homenaje a las mujeres de las ocho regiones del estado, a quienes reconoció como las principales guardianas de la historia y la cultura oaxaqueñas.
"Antes de ser Diosa Centéotl también soy una niña afromexicana, una niña con ilusiones, con sueños, rodeada del amor de su familia", expresó al compartir parte de su historia personal.
Relató que durante su infancia enfrentó discriminación por el color de su piel y momentos en los que la hicieron sentir diferente, experiencias que, dijo, la llevaron a reconocer el valor de su identidad.
"Tuve que aprender a mirarme al espejo y decir: ésta soy yo. Porque ser afromexicana no es algo que se esconde; es algo que se honra y se dice con mucha dignidad", afirmó.
Señaló que recibir la representación de la Diosa Centéotl no significó únicamente un reconocimiento personal, sino la responsabilidad de representar a Oaxaca y hablar desde la experiencia de sus comunidades.
Como estudiante de enfermería, añadió, aprendió que cuidar de las personas también es una forma de servir, principio que busca llevar a cada espacio donde representa al estado.
Durante su intervención destacó que cada delegación que participa en la Guelaguetza refleja el trabajo colectivo de cientos de personas. Detrás de cada traje regional, explicó, existen manos artesanas, horas de dedicación y comunidades enteras que preservan sus tradiciones.
También hizo un llamado a las juventudes para conocer la historia de sus pueblos y comprender que conservar las raíces no está reñido con la modernidad.
"La persona que sabe de dónde viene y todo lo que le ha tocado vivir camina con más fuerza", expresó.
Finalmente, invitó a quienes visitan Oaxaca a vivir la Guelaguetza más allá del espectáculo.
"No solo se lleven una fotografía; permítanse sentir, cantar, bailar, gozar y, si es posible, hasta llorar, porque Oaxaca es una forma de entender la vida. Aquí cabemos todos: nuestros pueblos originarios, nuestras lenguas maternas y nuestra diversidad", concluyó entre los aplausos del público reunido en el Auditorio Guelaguetza.