
La relación entre imperfección y contemplación en la obra de Osukā Takai
JUCHITÁN, Oax. 24 de febrero de 2017.- La poeta zapoteca Natalia Toledo presentó su poemario El Dorso del Cangrejo, libro editado por Almadía e ilustrado por el artista Lakra, su hermano.
La escritora mexicana, la primera mujer en ganar el Premio Nezahualcóyotl; de Literatura en Lenguas Indígenas, estuvo acompañada por los escritores Jorge Magariño y Víctor Cata, que reseñaron ampliamente la obra.
El Dorso del Cangrejo es un trabajo de filigrana de las vivencias, de un tiempo pasado pero que está presente en el palpitar del pueblo de Juchitán, de sus mujeres, de sus rituales, ahora cuestionables, como el rapto y la virginidad.
El Dorso del Cangrejo es un breve resumen, sin contemplación, sin pena, sin pudor, de la doncella mancillada, de la que da honor a la casa de sus padres, de la mujer que vive su sexualidad plenamente, de los hombres con sabor a sal, de todo lo que somos como pueblo, que practicamos y gritamos pero no sabemos cómo escribirlo, y Natalia se atreve hacerlo, porque también forma parte de ella.
La poeta Natalia Toledo ya forma parte del acervo de la literatura moderna indígena. Es una de las escritoras más importantes de América latina, tanto, que la influyente revista norteamericana especializada en literatura y traducción llamada “Literatura Mundial de Hoy”, seleccionó el libro.
“El Olivo Negro y otros poemas” como uno de los 75 libros mejores traducidos al inglés a nivel mundial.
Natalia Toledo se ha inclinado en los últimos años en escribir narraciones cortas dirigidas a niños, allí está los casos de “La Muerte Pies Ligeros” y “El niño que no tuvo cama”.
Su gran aporte a la literatura zapoteca está centrado también en los poemarios “Mujeres de Sol, mujeres de oro”, que ya tiene una traducción al francés, y cómo olvidar ese poemario “Paraíso de fisuras” que escribió con su amiga Rocío González.
Su trabajo a favor de la revitalización de la lengua ha sido muy importante, junto con el maestro Víctor Cata y apoyados por el maestro Francisco Toledo, ha logrado consolidar un gran proyecto: el Camino de la Iguana, que se ha logrado reproducir en otros espacios, con otros nombres y con otros promotores.
Natalia Toledo está en plena y potente producción literaria, no descansa, aunque pareciera, todo el tiempo está escribiendo y haciendo poesía; cuando está frente al mar, descansando, comiendo, bailando, o simplemente cuando platica con las taberneras o los niños de su cuadra, ella dibuja palabras con las manos y hasta en los lienzos que trae de países lejanos.