
Las pugnas arancelarias y el efecto Trump
¿Puede ganar Xóchitl a pesar de los partidos políticos que constituyen el Frente que dice apoyarla? La posibilidad de un derrumbe en la popularidad de López Obrador de tal magnitud que se lleve en su caída a Claudia es muy lejana
Rumbo a las elecciones del 2 de junio de este año, dos mujeres tienen posibilidades reales de llegar a la presidencia. El camino que tienen que recorrer para llegar a Palacio Nacional es el mismo: ganar la mayoría de los votos de quienes decidan hacer uso de su derecho al sufragio ese primer domingo de junio.
Los puntos de partida difieren y marcan indeleblemente a las candidatas preferidas. Claudia Sheinbaum es la preferida de López Obrador y ello es su mayor lastre, pues en su afán de no perder los favores del presidente, se asume como la representante de la entelequia de la cuarta transformación, que no es un proyecto de nación sino un eslogan de la campaña permanente de MORENA.
Sin personalidad ni proyecto propios, el futuro de Claudia yace en la popularidad del Peje y la dependencia es el mayor riesgo pues los yerros del gobierno se multiplican, la violencia no tiene freno, la corrupción tiene el rostro de los hijos de López Obrador y el de sus funcionarios más queridos, la atención danesa a la salud esté tan lejos como Dinamarca yendo a pie y la colusión de autoridades de los tres niveles con el crimen organizado se generaliza a pasos agigantados.
Del lado de quienes vemos con preocupación las pulsiones autoritarias del obradorismo manifiestas en la destrucción de las instituciones de la democracia, en los ataques al poder judicial o en la cooptación del INE o de la CNDH y que queremos un cambio en el rumbo a partir del fin de este sexenio, tenemos a Xóchitl Gálvez que parte de una inexistente candidatura ciudadana y se queda como la encargada de salvaguardar la seguridad de los dueños del PRI, PAN y PRD, que ya se despacharon con la cuchara grande los espacios seguros en las listas plurinominales.
La ciudadanía expresó en 2018 su hartazgo hacia los partidos que hoy se aprovechan de Xóchitl, no para llegar a la presidencia, sino para conservar una veintena de posiciones en el senado y un centenar de curules en la Cámara de Diputados con los votos que sus mermadas militancias y la de quienes simpaticen con ella. El fuero es lo único que buscan muchos de ellos para evitar la cárcel.
Como lo hizo el PRI con Meade, hace seis años, ahora el Frente Amplio desdeña a la ciudadanía y se reparte entre sus dirigentes y allegados el disminuido botín plurinominal.
El proceso electoral, como es costumbre en nuestro país, se contamina desde el gobierno mediante el uso de recursos públicos desviados a las campañas del partido en el gobierno, mediante la coacción a los medios de comunicación y con el uso de los programas sociales. Nada más cambian las siglas del partido en turno.
¿Puede ganar Xóchitl a pesar de los partidos políticos que constituyen el Frente que dice apoyarla? La posibilidad de un derrumbe en la popularidad de López Obrador de tal magnitud que se lleve en su caída a Claudia es muy lejana y aún más con el arribo del esquirol candidato del MC. Entonces las posibilidades de Xóchitl dependen de ella misma.
Entre otras cosas, debe reencontrarse con la sociedad civil. A falta de espacios en el poder legislativo a través de algunos lugares en las listas plurinominales, debe invitar a sus representantes más visibles a unirse a la campaña en lugares de relevancia, para mandar el mensaje de inclusión que les negaron Alito y Marko y debe proponer un proyecto de país convincente y claramente diferenciado de la continuidad anunciada.
La gente quiere escuchar sus propuestas para acabar con la inseguridad, la corrupción, el desempleo, la pobreza, la desigualdad, los feminicidios. Quiere saber que propone para mejorar la calidad de la educación pública, para atender la salud, a los grupos marginados, a las comunidades indígenas.
Queremos saber qué va a hacer con los políticos corruptos, los que se fueron de embajadores a cambio de entregar sus estados a AMLO, los que manejan a los partidos que dicen apoyarla, los que hoy están en el gobierno, los parientes del presidente. Nos interesa conocer que propone para el ejército y para la guardia nacional, cómo va a garantizar la seguridad de todos, desde las grandes ciudades hasta las comunidades más rezagadas.
Esperamos escuchar qué propone para empoderar a las instituciones de la democracia; para fortalecer al Poder Judicial, para modificar el injusto pacto federal que hoy más que nunca ha centralizado el uso y manejo de los recursos públicos.
En síntesis, quienes estamos hartos de las mentiras, de los abusos, de la improvisación, de la falta de respeto a la división de poderes, del ataque a los comunicadores y a los medios independientes; quienes queremos que México sea un país justo y una potencia mundial, esperamos ver en Xóchitl a una mujer estadista y no al instrumento de los líderes corruptos de la supuesta oposición.