
Origen, creación y evolución de tribunales y salas de justicia indígena
Punto de quiebre
“Desde hacía cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches. Toda la vida.”
“El amor en los tiempos del cólera”
Gabriel García Márquez
Llegar a la cuarta década es, por demás, interesante. Antes de ella nunca consideré leer por segunda o tercera vez ningún libro, ni ver nuevamente alguna película, porque tenía la creencia de que al regresar a ellas encontraría defectos que terminarían por restarle encanto a la primera impresión.
Como si fuera parte del enigma de tener más de cuarenta años, esa creencia cambió en mí. Ahora doy una nueva oportunidad a libros y películas que vi o leí hace varios años. Dentro de esa nueva afición llegó la re lectura, casi obligada, de un clásico como El amor en los tiempos del cólera, una obra maravillosa en el arte de la descripción, del realismo mágico y de la representación del amor: quizá la emoción más poderosa que tenemos los seres humanos, muy por encima del rencor o el resentimiento.
La información obtenida por el INEGI en 2024 es, por demás, interesante: 100.2 millones de mexicanos usan internet, lo que equivale al 83.1% de la población.
Por su parte, la Asociación de Internet MX presentó recientemente los resultados de su estudio 2026 sobre el entorno digital en México, dejando al descubierto que el ecosistema digital dejó de ser únicamente un canal de conexión para convertirse en el principal espacio de interacción, entretenimiento, información y consumo para millones de mexicanos.
El estudio señala que las y los internautas mexicanos permanecen conectados, en promedio, más de seis horas diarias; mientras que el 55% navega por internet durante más de cinco horas y un 24% ya es considerado usuario intensivo al permanecer en línea más de nueve horas al día.
Respecto a redes sociales, WhatsApp continúa liderando la preferencia de los usuarios con un 91% de presencia activa, seguido por Facebook con 85%, mientras plataformas como TikTok, Instagram y YouTube mantienen una participación relevante en el consumo digital cotidiano.
En la época de Florentino Ariza y Fermina Daza, los textos escritos a mano y la lentitud propia de la comunicación permitían que el amor madurara entre la espera y la incertidumbre. Hoy, en contraste, vivimos en la era de la hiperconectividad, de los mensajes instantáneos y de la ansiedad por la respuesta inmediata.
Esperar al amor durante cincuenta y tres años, siete meses y once días es decir, toda la vida probablemente hoy sería imposible. O quizá, simplemente, ya no tendríamos la paciencia para intentarlo.
Y si, el amor en la era digital es muy diferente.
Pd: abrazo cariñoso para mi querida maestra Paty Zárate por su reciente pérdida, ella fue quien me hizo leer a Gabriel García Márquez.