“Diputado que ofende y no desmiente a los Tribunales por Demente”

OAXACA, Oax., 17 de mayo de 2019.- El presidente de la Mesa Directica de la 64 Legislatura, diputado César Morales Niño, de triste memoria, ha sembrado tormentas, va a cosechar tempestades.

Al más puro estilo del necio y del torpe, hace uso de la negación, como un medio de defensa que consiste en enfrentarse a los conflictos negando su existencia o su relación o relevancia con él.

Le sorprende que todas las Barras y Colegios de Abogados, se hayan puesto el “saco” como una respuesta responsable, ética y profesional a sus injuriosas declaraciones públicas, las que, dicho sea de paso, no las hizo a título personal, sino que, por el contrario, las externó en su carácter de presidente de la Mesa Directiva de la 64 Legislatura del Estado.

En un paroxismo febril mental, aduce en su defensa, que los abogados que “se pusieron el saco”, sacaron de contexto sus viscerales majaderías, e inclusive en un acto totalmente inmerso en el pánico, se atrevió a manchar la más alta Tribuna del Congreso del Estado para alegar neciamente sus sofísticos argumentos, y de paso, ahora sí, de una vez por todas, involucrar al Congreso del Estado en el escandalo a que lo llevaron sus irresponsables y discriminatorios dichos.

Salvo que sus compañeros legisladores se deslinden y dejen claro que el problema calumnioso, difamatorio e ilegal que originó, lo resuelva él, en su “contexto”, pues ese es su “estilo”, así es el distinguido caballero, ¿qué le vamos a hacer? Inclusive el mismo Congreso debe necesariamente deslindarse de problema legal que se avecina, gracias al venturoso diputado, so pena de socavar el él.

Sin embargo, qué debemos entender por contexto, término o vocablo muy a gusto del uso de los cobardes, que negando la razón prefieren la perfidia so pretexto del “lo sacaron de contexto”.

Contexto (del latín contextus; conocido también como contexto material y contexto abstracto o simbólico), es el conjunto de circunstancias (materiales o abstractas) que se producen alrededor de un hecho o evento dado, que están fiablemente comprobadas; en los testimonios las personas de reputación comprobada por medio de la voz humana, mensaje hablado, escrito, grafías antiguas, manuscritos antiguos, en cartas, documentos, libros de historia, periódicos, internet, tv, radio, medios audiovisuales modernos u otros, y transmitidas sin distorsión a los sentidos de la razon (vista, oído, gusto, tacto u olfato).

El tonto roque, Catón dixit, elucubra que al sostener que sus majaderías fueron sacadas de contexto, automáticamente, por generación espontánea, vendrá el parto de los montes y aparecerá por obra y gracia del Espíritu Santo, su incólume inocencia. Craso error. Insiste el badulaque, que se refirió a los abogados que ganando un juicio electoral, roban, estafan, mienten, y no le agrego más adjetivos maliciosos porque le gano la emoción, porque se emocionó de su retórica prístina y clara, sin embargo el señalamiento, la afirmación, había sido nacido y habría cobrado vida jurídica, aun tratándose de una persona, unos abogados, los abogados que defienden municipios, los abogados que ganan asuntos electorales o todos los abogados, pues sus insultos los arrojó al aire, y dentro de contexto o fuera de él, en la parte relativa de sus declaraciones, en lo que interesa, en lo que será materia del juicio, en lo que será el objeto de la prueba, textualmente afirmo “los abogados” .

Todo lo que se afirma deberá ser probado, y en el caso concreto, los puntos controvertidos que serán materia de juicio, son precisamente si sus majaderías que fueron manifestadas verbalmente se dirigieron solo a un abogado, a unos o a todos; es notorio y por tanto no necesita ser probado, que sus temerarias afirmaciones, las majaderías, denostaciones y discriminaciones vertidas, constituyen un lenguaje inapropiado desde cualquier punto de vista, son afirmaciones que humillan, vejan y avergüenzan a cualquier persona, cuya imagen pública y privada está protegida por la Constitución, Tratados y Convenios Internacionales, y demás leyes y reglamentos, lo que ignora el Diputado, pero también es de explorado derecho que la ignorancia de las leyes no excusa de su cumplimiento.

Así las cosas, es deber ético de los abogados, tanto los referidos por el distinguido caballero Niño, como los que están fuera de “contexto” y también de “los que se pusieron el saco”, enderezar las demandas correspondientes para hacer prevalecer el Estado de Derecho, para hacer respetar una profesión tan noble como la Abogacía, para no permitir nunca más, que un Diputado, un Presidente de la Mesa Directiva de un Congreso, se erija en Juez y Jurado, y califique visceralmente a su entender, quien es bueno y quien es malo, quien es inocente y quien culpable, quien debe ser vejado y quien no, y que cobardemente, en lugar de encarar sus yerros, ignominiosamente suba a la más alta Tribuna del Congreso del Estado y utilice ésta en forma pusilánime para esconderse y para no dar cara a los agraviados y como hombre pedir una disculpa, tal vez argumentando, que le gano el ánimo y la emoción, finalmente es de humanos equivocarse.

Una cosa más, compañeros abogados, al demandar, no olviden incluir en las pretensiones, el pago de gastos y costas del juicio, porque el distinguido diputado nos está obligando a litigar en su contra.

En fin. . . a cada quien.